26 de enero 2009 - 00:00

Aclaración

En su edición del lunes pasado, y en el marco de la cobertura de un acto organizado por grupos de izquierda contra la Embajada de Israel, este diario atribuyó erróneamente a un orador del Partido Obrero (PO) una frase respecto de la necesidad de perseguir a judíos argentinos en relación a los hechos de la Franja de Gaza. En realidad, la frase aludida, y que a continuación se reproduce de manera exacta y fue extraída de desgrabaciones de la cobertura que hicieron medios electrónicos de ese acto, fue dicha por Juan Carlos Beica, del partido Convergencia Socialista. La frase en cuestión fue:
«Venimos a repudiarlos, convocamos a quienes estamos presentes que son la mayoría de las organizaciones, a llevar adelante no solamente estas acciones unitarias, no solamente los escraches, no solamente las jornadas de esclarecimiento en las que hemos participado; a llevar adelante lo que los trabajadores y el pueblo, cuando nos decidimos, sabemos hacer: ir a donde están ellos, a las oficinas de las empresas, al lugar donde se esconden las ratas, a escracharlos, pero si es necesario a tomar esas oficinas, y si es necesario a rodearlas y bloquearlas exigiendo ahí, en el nido de las ratas donde están los capitales sionistas, que se retiren de Gaza».
Este grupo, que también es de orientación trotskista como su organización «hermana» PO, propone un nuevo Holocausto al publicar en su blog que «la única manera de que haya paz en la región es acabando con el Estado Fascista de Israel, poniendo en pie un Estado Palestino Democrático, Laico y No Racista» (las mayúsculas son las del original). La declaración propone la desaparición de un país soberano (Israel).
Cabe apuntar, además, que el jueves último, en ocasión de otro acto convocado en el mismo lugar por diversas organizaciones de izquierda en colaboración con el piquetero paraoficial Luis D'Elía, se anunció desde el palco que el mismo contaba con la adhesión del grupo Memoria Activa, que reúne a una parte de las víctimas del atentado contra la AMIA. Memoria Activa no sólo desmintió esa supuesta adhesión sino que además repudió explícitamente tanto la convocatoria como el contenido del mismo.

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