21 de marzo 2013 - 00:00

Aclaró un jesuita: “No fui denunciado por Bergoglio”

 Wilhemsthal, Alemania - Francisco Jalics, uno de los dos jesuitas que permanecieron secuestrados seis meses en la ESMA en 1976, amplió ayer su versión sobre el hecho y aseguró que el papa Francisco no lo denunció ante la Junta militar.

"Éstos son los hechos: Orlando Yorio y yo no fuimos denunciados por Bergoglio", afirmó Jalics en un comunicado publicado en la página web de los jesuitas en Alemania.

Horas después de la elección de Francisco, medios del mundo se hicieron eco de la versión de que Bergoglio, siendo jefe de los jesuitas argentinos en los setenta, había "soltado la mano" de Jalics y Yorio, y que incluso los había señalado ante la dictadura por su ideología.

De acuerdo con lo expresado ayer por Jalics, quien actualmente vive en una casa espiritual en Alta Franconia, en Baviera, es falso suponer que su secuestro y el de Yorio "se produjo por iniciativa del padre Bergoglio". "Antes me inclinaba por la idea de que habíamos sido víctimas de una denuncia. Pero a fines de los noventa, después de numerosas conversaciones, me quedó claro que esa suposición era infundada", aclaró ayer el jesuita, de 85 años.

Jalics aclaró además que Yorio y él fueron secuestrados por su conexión con una catequista que primero trabajó junto a ellos y "luego ingresó en la guerrilla".

"Durante nueve meses no la vimos más, pero dos o tres días después de su detención también fuimos detenidos. El oficial que me interrogó me pidió los documentos. Cuando vio que había nacido en Budapest, creyó que era un espía ruso", indicó.

No bien la prensa internacional reflotó la denuncia contra Bergoglio, Jalics había publicado un primer comunicado que tuvo diversas interpretaciones. "No puedo juzgar el papel de Bergoglio en estos sucesos", escribió en ese texto.

El religioso narró entonces que había hablado años atrás sobre lo sucedido con el entonces arzobispo de Buenos Aires: "Después celebramos juntos una misa y nos abrazamos solemnemente. Yo me he reconciliado con lo sucedido y considero, por lo menos por mi parte, el asunto cerrado".

Yorio, que fue el que más enfáticamente denunció a Bergoglio, murió en 2000, mientras que Jalics hizo alusiones menos precisas.

El Vaticano había denunciado la semana pasada "una campaña de difamación anticlerical" desde la Argentina, y recordó que Bergoglio había protegido a varios religiosos perseguidos por la dictadura.

Antes de que Jalics aclarara cómo ve hoy aquellos hechos, se conoció que el prepósito general de los jesuitas, el español Adolfo Nicolás, se había reunido el domingo con Francisco en el Vaticano y le ofreció "todos los recursos" de la Compañía de Jesús, "dado que en su nueva posición necesitará consejos, ideas y personas", informó ayer la Compañía.

Agencias EFE, DPA y AFP, y Ámbito Financiero  

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