25 de febrero 2011 - 00:00

‘‘Acompañó al boom caída importante en precio’’

‘‘Acompañó al boom caída importante en precio’’
«Contrario a lo que comúnmente se cree, el boom de la soja fue acompañado por una caída importante en su precio: en 2010 su valor era un 30% menor que en 1996», indica Francisco Buera en su nota «La revolución biotecnológica en la Argentina», publicada en el blog Foco Económico. En el artículo, el economista desmitifica que el fuerte crecimiento agrícola de la última década se deba sólo a un incremento de los precios internacionales de los commodities. «Ésta es una visión profundamente equivocada que ignora la realidad de un sector muy dinámico. El campo argentino, junto con otros sectores relacionados, está siendo transformado por una revolución tecnológica, la biotecnología», analiza Buera. El texto señala que la producción de oleaginosa se quintuplicó en los últimos quince años. A mediados de los 90, la Argentina producía 10 millones de toneladas de soja, mientras que en la última cosecha se produjeron más de 50 millones. El siguiente es un extracto de la nota de Buera:



Periodista: ¿Qué explica el boom de la soja?

Francisco Buera: El boom de la soja comenzó en 1996, año en que Monsanto empezó a comercializar una semilla de soja genéticamente modificada para que sea resistente al glifosato, un efectivo herbicida desarrollado en los años 70. Esta nueva semilla llevó a un importante aumento en la productividad y la rentabilidad de la producción de soja.

P.: ¿Es la soja transgénica una innovación aislada?

F.B.: La soja transgénica es producto de importantes avances en biología molecular durante la segunda mitad del siglo XX. La biotecnología se inauguró en 1972 con la primera clonación genética, y la primera planta transgénica se obtuvo recién en 1983. Durante la siguiente década se desarrolló la soja transgénica que recientemente transformó la agricultura argentina.

La biotecnología nos permite el desarrollo de una enorme variedad de organismos, utilizando la inmensa riqueza de sofisticados organismos creados naturalmente a través de millones de años de selección natural. En criollo, es como si pudiésemos construir automóviles usando autopartes que fueron desarrolladas por otras culturas a través de miles de años de investigaciones y desarrollo, con la ventaja de que estas máquinas son orgánicas. Hasta ahora, sólo hemos experimentado con sus primeras aplicaciones comerciales, y hay un gran número de variedades transgénicas que están siendo desarrolladas o están esperando ser comercializadas.

La soja transgénica es una de las tantas nuevas tecnologías que están transformando el horizonte del negocio agropecuario. La siembra directa, el seguimiento satelital de forrajes, la introducción de variedades transgénicas de girasol, maíz y otros cultivos son algunos de los otros ejemplos. A su vez, la adopción de nuevas tecnologías está siendo acompañada por la incorporación de personal capacitado.

P.: ¿Se limita la aplicación de la biotecnología a la producción de alimentos, con una elasticidad-ingreso baja, y por ende, una demanda relativa decreciente en el tiempo?

F.B.: No, la mayor parte de las aplicaciones e inversiones en biotecnología se concentra en la industria farmacéutica. Lo interesante es que hay una gran complementariedad entre los distintos sectores que utilizan la biotecnología, incluyendo el sector agropecuario.

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