Este martes, el Parlamento Europeo votó a favor de una resolución que exige unificar el concepto de violación en la UE bajo el criterio de la falta de consentimiento libre. El proceso pasa ahora a manos de la Comisión Europea, que deberá redactar una propuesta legal destinada a enfrentar un complejo debate político antes de ser ratificada por los Estados miembros.
El Parlamento Europeo se une para redefinir la violación con el enfoque del consentimiento explícito
La Comisión Europea debe ahora formalizar la propuesta, cuya ratificación final por los Estados miembros se prevé compleja debido al delicado equilibrio político necesario.
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La resolución establece que "sólo será válida una indicación clara, afirmativa, libremente dada e inequívoca del consentimiento" en las relaciones sexuales.
La resolución insta a que “sólo sea válida una indicación clara, afirmativa, libremente dada e inequívoca del consentimiento” en las relaciones sexuales. Añade que “el silencio, la falta de resistencia verbal o física o la ausencia de un ‘no’ no pueden interpretarse como consentimiento”, de acuerdo al sitio Euronews.
La resolución establece que todo acto sexual sin consentimiento debe tipificarse como violación, dejando claro que el matrimonio o la existencia de relaciones previas con el agresor nunca presuponen aceptación. Con esta postura, la Eurocámara se alinea con el modelo de "solo sí es sí" que España implementó en 2022, nacido tras la conmoción social de una violación grupal.
Situación actual en Europa sobre la violación
Actualmente, la definición basada en la ausencia de consentimiento cuenta con el respaldo de 17 Estados de la Unión y del Servicio de Estudios de la Eurocámara, en plena sintonía con el Convenio de Estambul. No obstante, en otros países del bloque todavía rigen normativas obsoletas que obligan a las víctimas a probar la existencia de violencia física o intimidación para tipificar el delito.
Las disparidades legales son evidentes en el bloque: mientras que Estonia define la violación por el uso de fuerza o amenazas, y Letonia se centra en la coacción sexual, Rumania pone el foco en la incapacidad de la víctima para consentir. Por su parte, expertos del Consejo de Europa advierten que en países como Italia, Eslovaquia, Hungría y Bulgaria persisten normativas ambiguas que aún arrastran criterios basados en la violencia física.
Para quienes impulsan esta medida, la realidad superó a la ley: los marcos legales centrados en la violencia física resultan insuficientes. Así lo subrayó la parlamentaria Abir al Sahlani, al citar ejemplos de abusos vinculados a drogas y violencia en línea en Francia, insistiendo en que la normativa debe ampliarse para cubrir todas las formas actuales de violencia sexual.
La Eurocámara aprobó este martes la medida con una mayoría contundente, 447 votos a favor, intentando subsanar una ausencia notable en la legislación comunitaria. Se refiere a la polémica decisión de 2024 de dejar fuera el concepto de violación de la directiva sobre violencia contra las mujeres, un vacío legal que generó una fuerte respuesta social y política.
Según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, aproximadamente el 5% de las mujeres en la UE han sufrido una violación desde los 15 años.



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