1 de abril 2009 - 02:38

Acordó el G-20 cambios al FMI y más medidas para buscar salir de crisis

Londres parecía totalmente sitiada por los controles policiales frente a la reunión del G-20, mientras el primer ministro Gordon Brown recibía a representantes de algunos de los países miembros. También hubo demostraciones en contra del encuentro, como la exhibición de billetes falsos.
Londres parecía totalmente sitiada por los controles policiales frente a la reunión del G-20, mientras el primer ministro Gordon Brown recibía a representantes de algunos de los países miembros. También hubo demostraciones en contra del encuentro, como la exhibición de billetes falsos.
 Londres - El Grupo de los 20 terminará esta tarde la negociación del paquete de medidas que firmarán formalmente los presidentes mañana, cuando se inicie oficialmente la cumbre en Londres. Ayer continuaron las discusiones del grupo de representantes que hoy deberá elevar a cada jefe de Estado y Gobierno la redacción final. A pesar de las presiones y discusiones, se asegura que habrá acuerdo y mañana se anunciarán las medidas conjuntas.
Tanto Francia como Alemania, que aparecieron en los últimos días con los cuestionamientos más fuertes, no entorpecieron finalmente la elaboración final de ese documento que avanzará en una reforma de los organismos de crédito como el FMI, el impulso de planes de estímulo, terminar con los paraísos fiscales, establecer medidas de incentivo fiscal para reimpulsar las economías y el intento de organizar una nueva estructura para las Naciones Unidas. En medio de tantas expectativas está también otro objetivo central de la cumbre: generar una puesta en escena creíble para imponer regulaciones a los mercados que impidan en el futuro el estallido de otra crisis financiera, pero al mismo tiempo preservar a los inversores y que éstos no vuelen a plazas más permisivas. Así, el problema es que, en medio de la crisis, los negociadores temen que las conclusiones que se verán en el documento no alcancen para calmar las expectativas de los mercados, que el lunes se desplomaron, pero ayer tuvieron un repunte que calmó los ánimos.
Ese temor se multiplica por los problemas políticos que enfrentan cada uno de los presidentes que participarán de la cumbre. No significa entonces que faltarán anuncios, el problema es saber hasta dónde llegarán. Por ahora ése es un secreto de Estado en Londres: después de la filtración de los borradores del documento final de la cumbre en la prensa alemana, ayer los negociadores de cada país no pudieron retirar de la sede del grupo ni siquiera los propios papeles con notas que llevaron durante las discusiones.
En medio de esos debates, anoche Cristina de Kirchner llegó a Londres por la madrugada desde Doha, donde participó de la cumbre con los países árabes. El apuro por terminar a tiempo es tal que ya a las 7 de hoy tiene agendada una reunión con Héctor Timerman, embajador ante Estados Unidos y representante argentino ante el G-20 para ponerse al tanto de las negociaciones. Y luego de un descanso deberá partir para el Palacio de Buckingham, donde la reina recibe a todos los presidentes y terminar más tarde con una cena en la residencia de Gordon Brown.
Anoche algunas líneas de esas discusiones ya comenzaron a conocerse. Por ejemplo, se les dio garantía a los emergentes del grupo que cualquier anuncio sobre paquetes de asistencia no afectará el comercio ni los dejará desprotegidos. Las cláusulas de la asistencia financiera a las grandes empresas al borde de la quiebra por la crisis fueron uno de los mayores puntos de discusión dentro del grupo de los «sherpas», como les gusta llamarse a los delegados de cada presidente que negocian el documento.
Preocupado por la imagen que dejaron los EE.UU en Europa en los últimos años, Obama es uno de los presidentes que aparece con mayores condicionamientos para tomar medidas. De hecho ayer sorprendió que el delegado de Washington no presionara para imponer la postura de su Gobierno. En un estudiado minué, los debates se intentaron llevar hacia un cuidado consenso. Una de las pruebas fue que el documento no contendrá ahora ninguna alusión a la necesidad de terminar con el terrorismo (para lo cual se pretendía asociar a todos los miembros del G-20), como sí lo exigía la Casa Blanca en la reunión del grupo en noviembre de 2008. Esa referencia fue eliminada.
El problema es diferenciar si Obama no ejerce el liderazgo estadounidense porque pretende mejorar la imagen frente a la cumbre, o si los condicionamiento son tales que el documento final se limitará a cubrir las mínimas expectativas posibles. De ahí que sólo se insista en que, como sea, hoy habrá anuncio de un acuerdo sobre las medidas frente a la crisis. Por otra parte, un grupo tan diverso como el de los presidentes que se reunirán desde mañana no permite garantizar un acuerdo efectivo en los anuncios.
Ayer, los delegados franceses no actuaron en las negociaciones siguiendo la violencia con que amenazó Nicolas Sarkozy esta semana al anunciar que podría retirarse de la cumbre si el documento final no incluye estrictas regulaciones al mercado financiero. Pero se teme que el presidente francés se guarde la palabra final para él mismo presentar la protesta ante el resto de los presidentes. Si Sarkozy se fuera en medio de las deliberaciones el resultado para Europa sería desastroso.
«La crisis es demasiado seria como para tener una cumbre para nada», dijo ayer Sarkozy en su país. Y fue claro: si no hay reforma al capitalismo global, Francia no acompañará.
El otro problema que se espera para hoy es Alemania. Angela Merkel anunció ayer que junto a Dmitri Medvédev, el presidente ruso, están de acuerdo en impulsar ya mismo una nueva arquitectura financiera internacional. Pero sigue rechazando que se distribuyan incentivos indiscriminados a bancos y empresas para cubrir las perdidas que les dejó la crisis y que los tienen en muchos casos al borde de la quiebra. Como intentó argumentarlo George W. Bush en su momento, Merkel no acepta seguir utilizando fondos para ese fin. Hoy el grupo de trabajo que redacta el documento deberá elaborar precisamente la propuesta sobre incentivos que contendrán los anuncios. Será dos horas antes que terminen las negociaciones y se informe a cada presidente.

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