6 de octubre 2010 - 00:00

Acusan a Piñera de apurar el rescate de los mineros para sacar ventaja política

Santiago - El Gobierno chileno negó ayer que el inminente rescate de los 33 mineros atrapados bajo tierra en el desierto de Atacama esté supeditado a la agenda del presidente Sebastián Piñera, ante una creciente polémica por el tema.

«Ninguna de las fechas y decisiones tomadas para el rescate están vinculadas a la agenda del Gobierno», dijo el representante del Ministerio del Interior en la mina San José, Cristián Barra.

El debate, cruzado por la anunciada transmisión televisiva del evento, surgió luego que Piñera sostuvo el lunes que la operación debía zanjarse antes de su viaje a Europa el 17 de octubre.

«Para mí es muy importante compartir ese momento, no solamente con los 33 mineros», sino con los familiares y los chilenos, dijo el mandatario y agregó que incluso cambiaría su gira si fuera necesario.

Con la perforadora T-130 a 140 metros de lograr contacto, todo indica que el rescate será el fin de semana, momento para el que el Gobierno ya alistó internet y sala de prensa en el yacimiento. No obstante, las autoridades insisten en que el hito, el mayor rescate en la historia de la minería, no será instrumentalizado políticamente.

«El único criterio que se ha utilizado es el bienestar de los mineros, el estado de salud y las necesidades técnicas», insistió Barra.

Controversia

Sus palabras, sin embargo, no pudieron frenar la controversia sobre si las ansias por un pronto rescate reducirán las condiciones de seguridad de éste. En especial, la discusión está centrada en la forma en que será realizado el «casing» del ducto en perforación, o sea, cómo serán emplazados los tubos que darán seguridad a esa vía de salvamento.

«Nosotros estamos tomando las decisiones en función de antecedentes claros y nítidos, que los vamos a tener una vez hecha la rotura», subrayó ayer el jefe de los rescatistas, André Sougarret. «Vamos a hacer una medición, mirar con la cámara de televisión y ver el estado del pozo para tomar una decisión lo más correcta posible», añadió.

Hasta ahora la operación, iniciada tras el derrumbe del 5 de agosto, tuvo diversos impactos políticos, según encuestas de distinto signo.

El ministro de Minería, Laurence Golborne, tras ubicar a los mineros, se convirtió en el político mejor evaluado del país y la popularidad del presidente Piñera remontó en general, tras una baja sostenida. Con todo, en los últimos días volvió a decaer algo, pasando del 56% al 53%, según la encuestadora Adimark, ligada al oficialismo.

Los mineros, que en este tiempo recibieron hasta cursos para dar entrevistas, han insistido desde los 700 metros bajo tierra en que no quieren convertir su tragedia en un «reality show».

Los trabajadores, que ahora reforzarán su entrenamiento psicológico y físico para el rescate, contactan con la superficie a través de ductos de diez centímetros de diámetro hechos por los rescatistas.

Por esos ductos, las autoridades envían agua, sustancias nutrientes, oxígeno, videos y mensajes desde la superficie. Ahora también tienen señal de teléfono, electricidad y televisión.

Agencia DPA

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