20 de enero 2011 - 00:00

Adhiere el cine argentino al clamor por libertad de Panahi

El cineasta iraní opositor Jafar Panahi fue condenado a seis años de cárcel y veinte de inhabilitación para filmar.
El cineasta iraní opositor Jafar Panahi fue condenado a seis años de cárcel y veinte de inhabilitación para filmar.
En forma simultánea, los festivales de San Sebastián y Mar del Plata han resuelto adherir a la campaña mundial por los cineastas Jafar Panahi y Mohammad Rasoulof, a quienes la justicia de Irán condenó a seis años de cárcel y veinte de inhabilitación por el supuesto delito de propaganda opositora (quien los condenó fue la justicia pero no el gobierno: ver recuadro).

Partícipe activo de esa campaña en defensa de los condenados, Martínez Suárez encabezará, en forma personal, una manifestación pública hoy a las 17.30 frente a la Embajada de Irán, Figueroa Alcorta 3229. El maestro la define como «una protesta pacífica y decidida», y explica «Somos un grupo de ciudadanos sin fines de lucro, sin aspiraciones de prestigio ni de reconocimiento. Simplemente, queremos cumplir con nuestro deber moral, nuestro compromiso: expresar nuestro repudio a todas las formas de autoritarismo, al empleo de la fuerza para censurar las expresiones artísticas y creativas. Pretendemos dormir bien por las noches, con la conciencia tranquila, y eso no sucederá si nos quedamos de brazos cruzados ante las injusticias cometidas aquí y en todas partes del mundo». Su convocatoria abierta es para «todos los amigos y amigas que sienten que la libertad creativa y de expresión son derechos que deben ser defendidos en todo momento, incansablemente».

Panahi es el autor de, entre otras, «El globo blanco», «El círculo» y «Offside», con la que vino a Mar del Plata en 2007 (un relato tierno que refleja la permanencia natural de culturas ajenas a la religión oficial, un fuerte drama sobre la condición de la mujer, y una comedia satírica sobre las fanáticas que quieren ir a la cancha, aunque las mujeres lo tengan prohibido). Y Mohammad Rasoulof ha trascendido por relatos de obreros en zonas inhóspitas, como «Gesher» y «La isla de acero», y un cuento alegórico sobre un recolector de lágrimas que aprovecha la tristeza de la gente, «Keshtzar haye sepid», lágrimas blancas. «La condena que les impedirá escribir guiones, filmar, dar entrevistas durante los próximos 20 años (.) significa una sentencia a muerte en vida para un creador en su etapa de mayor desarrollo», advierte Martínez Suárez.

Paraná Sendrós

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