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Adiós a Alejandro Vautier, descubridor de buen arte
Además de tener un ojo certero para descubrir buenos artistas y buenas obras, Alejandro Vautier ayudó a cambiar el modo de montar una muestra y también una colección privada.
En su breve vida, como si supiera que el tiempo se le escapaba, consolidó una carrera profesional. Estudió arquitectura, se especializó en los nuevos soportes electrónicos y digitales y hace diez anos ingresó como iluminador en el equipo de montaje del Malba. El grupo que integró junto a Fernando Brizuela, Beto De Volder y Mariano Dal Verme, bajo la tutela de Gustavo Vázquez Ocampo, cambió el modo de montar una muestra y también una colección privada. De repente, los artistas, coleccionistas y hasta las universidades de arte de todo el país, comenzaron a reclamar sus servicios y sus lecciones.
El grupo ganó celebridad cuando desde estas páginas le brindamos visibilidad a la Re-colección, una colección que creció con donaciones dentro del Malba, en la sala de montaje del Museo y que por primera vez se expuso, con gran éxito, por cierto, en el Proyecto Red 2004 de la feria arteBA.
Vautier compró sus primeras obras a artistas jóvenes y desconocidos aún, para su escenográfico loft de Parque Patricios, donde luego abriría Chez Vautier, un incomparable espacio de arte contemporáneo. El arribo de su galería al Barrio Joven de arteBA, fue un verdadero suceso.
En el Malba pasó a integrar el equipo de museografía y a cumplir un papel activo en la coordinación de exposiciones, mientras como galerista, se preocupó por presentar las obras de Manuel Amestoy en la feria Pinta de Nueva York, cuando ya había entablado su callada lucha con la enfermedad.
Hoy, todo el ambiente del arte lo despide con pena pero también con admiración.
A.M.Q.


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