Una parte valiosa de la memoria del cine argentino acaba de irse con la muerte de Juan Carlos Fisner, productor, distribuidor, coleccionista, hombre de perfil bajo y reconocidos valo-
res. Gracias a él muchos jóvenes, sobre todo del interior, o de bolsillos casi vacíos, pudieron concretar decentemente sus primeras obras.
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Adiós a Fisner, hombre de cine
En actividad desde mediados de los años ‘50 hasta mediados de la pandemia, Fisner fue miembro activo del famoso cineclub Gente de Cine y la Cinemateca Argentina en sus comienzos, cofundador del Centro de Investigación de la Historia del Cine Argentino (el primer grupo que se armó para recopilar información hasta entonces ignorada), redactor de la impresionante Enciclopedia dello Spettacolo (10 tomos bajo conducción del crítico Silvio D’Amico), y luego asistente de dirección en Aries, con “Paula cautiva”, hasta decantar en el campo de la producción.
Intervino en “Fin de fiesta”, “Un guapo del 900”, “Prisioneros de una noche”, “La mano en la trampa”, “Piel de verano”, “Noche terrible”, “La cifra impar”, “Los gauchos judíos”, “Piedra libre”, “Adiós Sui Generis”, “La parte del león”, “Pubis angelical”, “El poder de la censura”, “Carlos Monzón, el segundo juicio”, “Como mariposas en la luz”, “Pies en la tierra”, “Nos fuimos”, “Cicatrices”, “Pistas para volver a casa”, los documentales “Huella y memoria”, sobre Jorge Preloran, y “Carne sobre carne”, sobre Isabel Sarli. Testigo y partícipe de capítulos fundamentales de nuestro cine, se ha ido en silencio.
Paraná Sendrós


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