8 de junio 2009 - 00:00

Admirable comunión de Concerto Koln-Genaux

El conjunto alemán de instrumentos antiguos, Concerto Koln brindó una genuina fiesta barroca a la que contribuyó enormemente la estupenda mezzosoprano Vivica Genaux.
El conjunto alemán de instrumentos antiguos, Concerto Koln brindó una genuina fiesta barroca a la que contribuyó enormemente la estupenda mezzosoprano Vivica Genaux.
Concerto Koln. Sol.: V. Genaux (mezzosoprano). Obras del período barroco. (Teatro Coliseo).

Prosiguiendo con su brillante temporada de conciertos, el Mozarteum Argentino presentó en dos sesiones al afamado conjunto alemán de instrumentos antiguos, Concerto Koln con la participación de una de las cantantes más requeridas de la actualidad en el mundo: la mezzosoprano norteamericana, nacida en Alaska, Vivica Genaux. El programa estuvo dedicado en su totalidad a la creatividad del Barroco.

La «Música acuática» (Suite N° 1, en Fa mayor, HWV 348) y el Concierto Grosso Op. 3, N° 2, en Si bemol mayor HWV 313, de Georg Friedrich Haendel y el concierto para violoncello, cuerdas y bajo continuo en Re menor, N° 23 RV 407, de Antonio Vivaldi fueron las dos instancias puramente instrumentales de la noche. Representantes del barroco inglés y veneciano, ambos compositores transitaron caminos paralelos en la misma época.

Concerto Koln intenta -y lo logra plenamente-, recuperar la sonoridad de los instrumentos del tiempo que vivieron sus autores. Su preocupación no es sólo técnica sino que otro de sus objetivos es lograr la dinámica y el rango sonoro de esa época. Así lo demostraron en estas dos bellas composiciones donde las cuerdas y las maderas se escucharon con el rigor y la plenitud requeridas aunque los cornos siempre resulten instrumentos impredecibles a la hora de afinar. Aquí también ocurrió sin llegar a los extremos.

Uno de los dos violoncellistas en Vivaldi brindó una ejecución noble y virtuosística. La voz de Vivica Genaux, quien se ha especializado en los materiales barrocos y del «belcantismo», posee un volumen mediano pero que maneja con gran flexibilidad mediante una técnica de coloratura muy virtuosa, esencial para los materiales elegidos (arias de óperas de Haendel y de Johann Adolf Hasse, que le exigieron no sólo recursos vocales extremos y adornos por doquier sino también una expresividad profunda y de oscuridad en su registro aterciopelado, que es uno de los máximos valores de Genaux. Esta generosa técnica vocal de la cantante adaptada estrechamente a la dinámica de Concerto Koln, con la que se entiende plenamente (más allá de su carisma personal y un glamour que demostró cambiándose de vestuario para cada una de las partes en que apareció), le permitieron exponer felizmente un canto diáfano y fuertemente dramático.

Tando la mezzosoprano como Concerto Koln fueron tan aplaudidos que la fiesta barroca se prolongó con dos fragmentos más fuera de programa, luego de haber concluido ambos con lo pautado.

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