La abogada Agostina Páez dio su versión de los hechos ocurridos en Brasil: qué dijo

Páez declaró por primera vez tras volver al país y explicó el contexto de los gestos que la llevaron a estar detenida 60 días en Río de Janeiro.

Agostina Páez habló por primera vez tras regresar al país luego de su detención en Brasil.

Agostina Páez habló por primera vez tras regresar al país luego de su detención en Brasil.

Tras haber pasado 60 días bajo custodia de la justicia brasileña, Páez decidió hablar públicamente por primera vez. Allí, la joven se refirió al episodio ocurrido en un bar de Ipanema, en Río de Janeiro, donde fue grabada realizando gestos que imitaban a un mono dirigidos a empleados del lugar.

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La abogada santiagueña estuvo 60 días detenida por injuria racial en Río de Janeiro.

Según relató en OLGA, el hecho se produjo en medio de una discusión por una cuenta mal cobrada. “Los vi agarrarse los genitales. No dimensioné lo que estaba haciendo, no fue por su color de piel. Vi a una persona agarrarse los genitales, me salió hacer eso”, explicó sobre el origen de su reacción.

El impacto del video y el peso de la ley brasileña

El video del episodio se volvió viral y fue clave en la causa judicial. Páez relató que inicialmente creyó que la citación policial era falsa. “Cuando recibí la notificación de que tenía que ir a la comisaría pensé que era falsa”, dijo. Sin embargo, al presentarse, le informaron que no podía salir del país, que debía usar tobillera electrónica y le mostraron la grabación.

“Ahí hice retrospectiva y no lo podía creer, me agarró una crisis, no sabía qué hacer. No había dimensionado el gesto: una ignorancia total de mi parte sobre el racismo”, agregó, reconociendo el impacto que tuvo enfrentarse a las consecuencias legales en un país donde este tipo de conductas están severamente penadas tras la reforma del Código Penal en 2023.

La polémica familiar y su postura pública

En otro tramo de la entrevista, la abogada también se refirió al video de su padre, Mariano Páez, que se viralizó recientemente, donde se lo ve realizando gestos similares. “Me quería morir. No sabía qué hacer”, expresó. Y añadió: “Me enojé mucho, me dio mucha vergüenza. Me puse muy mal”.

Páez marcó distancia de ese episodio y reafirmó su postura: “Lo que se ve es lamentable y lo repudio completamente. Yo me hago cargo de lo mío: reconocí mis errores, pedí disculpas y afronté las consecuencias. Pero solo puedo responder por mis propias acciones”.

PADRE AGOSTINA PÁEZ

La abogada expresó vergüenza y enojo por la actitud de su padre tras su regreso.

Consecuencias, regreso y reflexión

La joven pudo regresar a la Argentina luego de que le otorgaran un habeas corpus, lo que permitió retirar la tobillera electrónica y recuperar su pasaporte. Para ello, debió pagar una caución cercana a los u$s20.000 y fijar domicilio en el país.

Sobre su experiencia, dejó una reflexión final: “Hay una invisibilidad aquí de lo que es el racismo: los argentinos lo tenemos invisibilizado pero es algo que existe”. También reconoció el peso de lo ocurrido: “Me castigo mucho por eso, no siento que es injusto: es una ley. Pido perdón”.

Sin embargo, cuestionó las reacciones extremas que recibió: “Pero sí siento que es injusto que me deseen la muerte, la violación; eso me golpea mucho”.

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