31 de octubre 2011 - 00:00

Advierte el dictador sirio con “terremoto” en Medio Oriente

Manifestantes que apoyan a Bashar al Asad se reunieron ayer frente a la embajada siria en Beirut, Líbano, un país que en varios sentidos es dependiente del reino alauita.
Manifestantes que apoyan a Bashar al Asad se reunieron ayer frente a la embajada siria en Beirut, Líbano, un país que en varios sentidos es dependiente del reino alauita.
Amán - Las potencias occidentales podrían causar un «terremoto» en Medio Oriente si intervienen en Siria, advirtió el presidente Bashar al Asad en una entrevista publicada ayer, luego de que manifestantes exigieran protección externa ante la represión que ha dejado hasta ahora 3.000 muertos.

Funcionarios sirios sostendrán más conversaciones en Qatar con delegados de la Liga Árabe, que desea convocar a un diálogo en El Cairo entre las autoridades de Damasco y la oposición.

Las dos semanas de plazo de la Liga para que se inicie el diálogo previsto expiraron ayer y Al Asad no dio señales de aliviar una represión que está provocando cada vez mayor indignación internacional e incluso genera críticas de países árabes antes cautelosos y de potencias como China, habitualmente contrapesos a la presión que pretende ejercer Estados Unidos.

La represión en Siria «no puede continuar» y el régimen de Al Asad debe «respetar y responder a los reclamos legítimos del pueblo», advirtió ayer el enviado chino a Medio Oriente, Wu Sike. Wu, quien realizó una visita a El Cairo, manifestó a representantes del Gobierno sirio «el peligro de esta situación». China y Rusia fueron los dos países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que bloquearon una resolución de condena a Siria por la represión de civiles.

En tanto, al menos seis personas murieron ayer por disparos de las fuerzas leales al régimen en el centro y el sur de Siria, informó un portavoz de los llamados Comités de Coordinación Local, Omar Edelbe.

Siria, tal como señaló Al Asad en su entrevista con el periódico británico Sunday Telegraph, yace en el corazón del volátil Medio Oriente, donde tiene fronteras con Israel, Líbano, Turquía, Irak y Jordania.

«Está atravesado por una falla y si uno juega con el terreno, causará un terremoto», advirtió. «¿Quieren ver otro Afganistán, o decenas de Afganistán?», inquirió.

Las protestas masivas tampoco han logrado desalojarlo, y crearon un estancamiento inestable, que quizá podría verse alterado por el impacto de sanciones de Occidente o de cualquier aumento de deserciones en el Ejército y la Policía.

Mano de hierro

Siria, un país de mayoría musulmana sunita de 20 millones de habitantes, es gobernado con mano de hierro por miembros de la secta minoritaria alauita de Al Asad, una rama del islam chiita que también domina los sectores militares, importantes sectores de la economía y un aparato de seguridad omnipresente.

Después de que las fuerzas de seguridad sirias mataran a 40 manifestantes el viernes, los ministros árabes emitieron su reacción más fuerte hasta el momento.

La comisión de la Liga Árabe sobre la crisis siria envió un «mensaje urgente al Gobierno sirio expresando su severo malestar por la matanza continua de civiles».

Agencias Reuters, ANSA y EFE

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