El dato surge del memorando interno «Situación de la flota», fechado el último viernes y al que tuvo acceso este diario. Allí se detalla que de las 53 máquinas que conforman la flota de Aerolíneas, sólo 29 están volando; el resto se encuentra «desprogramado» por cuestiones tan diversas como falta de asientos, vibraciones en su tren de nariz o por estar «disponible para vuelos no comerciales».
Esta crítica situación -que el gremio de los técnicos atribuye a la nula inversión en mantenimiento preventivo y repuestos, sumada al envío de aeronaves a talleres en el exterior no habilitados ni capacitados para tareas tan complejas- hace aún más inexplicable que la línea de bandera siga alquilando sus escasas aeronaves para vuelos charter, como el que llevó al propio Recalde y a su pareja (al módico precio de u$s 125 por cada ticket en primera clase) a Punta Cana, o el que debía salir el sábado a la mañana y demoró su partida casi 24 horas, hacia el mismo destino.
Esos vuelos contratados por agencias de turismo se operan con un Airbus 340, el mismo tipo de avión que se averió la semana pasada tras partir de Auckland (Nueva Zelanda) y dejó varados -tal como adelantó este diario- a casi tres centenares de pasajeros, muchos de los cuales (a pesar de lo que declaró Schiavi) debieron dormir varias noches en ese aeropuerto, y muchos de los cuales continuaban en ese distante destino sin saber aún cuándo regresarán a la Argentina. La nave presentó una falla en el servocontrol del elevador interno, y no hay stock de repuestos para repararlo. Una versión indica que para sacarlo a volar se habría «canibalizado» al A 340, que está en reparaciones en Brasil.
Parecería obvio que la empresa debería privilegiar a sus propios pasajeros y dejar para tiempos mejores en lo que hace a flota el alquiler de sus hoy escasas aeronaves. De las 24 máquinas fuera de servicio, según surge del memo mencionado, hay cuatro en Inspección Mayor, entre las cuales se cuenta el Airbus 340 matrícula LV-BIT de la cuestionada revisión 1C en los talleres de TAP en San Pablo.
Otras aeronaves fuera de servicio por fallas complejas:
Además, hay 19 máquinas obsoletas, inoperables y que ya no volverán a volar, que no están incluidas en esta estadística.
La situación de Austral es algo menos dramática: tiene operativos 15 de sus 22 aviones MD, de los cuales seis vuelan con motores alquilados por falta de repuestos para reparar las plantas motrices propias.
Llaman la atención algunos casos que surgen de la planilla de situación de flota, como el de un Boeing 737-500 matrícula PV-AYI que no vuela porque no tiene asientos. Hasta el más lego no puede dejar de preguntarse si es más caro comprar esos repuestos que soportar el costo financiero de tener en tierra a una aeronave porque no se tienen butacas.
Schiavi insistió durante el fin de semana en que Aerolíneas logró una puntualidad del 82%; el detalle que obvió el funcionario es que lo hizo con la mitad de los aviones en tierra, que no entran en la estadística porque no decolan ni aterrizan.


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