- ámbito
- Edición Impresa
Aerolíneas: volverían los paros en enero
Julio Alak
Sucede que, a pesar de lo que suele afirmar «off the record» su administrador judicial, Julio Alak, el número de aviones operativos con que cuenta Aerolíneas-Austral prácticamente no se modificó desde que el Gobierno asumió el control de las compañías. La tensión gremial (ya caducó el acuerdo de «paz social» que habían firmado con el Gobierno) llegará, como es habitual, en plena temporada alta.
Hay que aclarar que de estos reclamos no participará APLA, el gremio de los pilotos que fue punta de lanza para propiciar la salida de Marsans y que hoy prácticamente controla la compañía, a través de la Gerencia de Operaciones que encabeza uno de sus afiliados. Por eso, todo indica que Alak no las tiene todas consigo: su relación con Jorge Pérez Tamayo, secretario general de APLA y piloto de los vuelos presidenciales, dista de ser óptima. De ahí que en varios reportajes que concedió a revistas especializadas en el mercado aéreo haya declarado -cuando se le pregunta por su continuidad al frente de la aérea-: «A mí todavía no me ofrecieron nada...».
En tanto, el martes pasado y con las firmas de Cristina de Kirchner; el jefe de Gabinete, Sergio Massa; y el ministro de Planificación, Julio De Vido, pocas horas antes de la Nochebuena el Gobierno promulgó la ley por la que se «expropia» Aerolíneas Argentinas y Austral, con lo que se abre un abanico de posibilidades tanto en lo legal como en lo político.
Es que, si bien existen versiones sobre una supuesta negociación entre el Gobierno de los Kirchner y el Grupo Marsans -accionista principal de la aérea hasta que se concrete el traspaso de la compañía a la órbita oficial-, lo cierto es que dicha negociación no existe, entre otras razones porque la actividad en España virtualmente se paraliza entre la semana previa a Navidad y Reyes.
Según fuentes oficiales, «lo único que está en marcha es la transferencia de las órdenes de compra que tiene Marsans ante Airbus por tres A-330». Se trata de una máquina de unos 260 pasajeros, biturbina, capaz de cruzar el Atlántico. Al no tener más Aerolíneas Argentinas, a Marsans le quedaría la alternativa de cancelar la orden de compra o transferírsela a quien pueda necesitar esas aeronaves. La gran pregunta aquí es por qué Marsans le haría ese favor a quien le confiscó sus activos en la Argentina, por los que dice estar dispuesto a «pagar» un dólar a manera de compensación simbólica.
Otro interrogante es cuándo se producirá el traspaso efectivo de la propiedad de esos activos; es sabido que hace falta un juicio de expropiación que, aun cuando sea sumarísimo, demorará al menos un mes. El Gobierno debería presentarse ante la Justicia entre hoy y el martes próximo: el miércoles comienza la feria judicial, y todo es más lento en enero.
Las mismas fuentes afirman que, merced únicamente a la espectacular caída del petróleo, las pérdidas de la empresa están un poco por encima del millón de dólares diarios, lo que confirma que el año que está por comenzar Aerolíneas-Austral, sólo en quebranto operativo y sin hablar de compra de aeronaves o recomposición de la flota, se acercará a los u$s 400 millones. Una cifra que alguien alguna vez deberá explicar...


Dejá tu comentario