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Afán urgente de Berlusconi para salvar su Gobierno
Silvio Berlusconi propuso ayer en el Senado hacer concesiones a las fuerzas políticas moderadas para evitar la caída de su Gobierno. Saldría airoso hoy en la Cámara alta, pero en la baja el pronóstico es incierto.
Con tono conciliador y tolerante, Berlusconi propuso «reconstruir la alianza de todas las fuerzas moderadas», ofreciendo «un pacto de legislatura» a sus ex aliados del grupo Futuro y Libertad para Italia, liderado por Fini, y a los centristas de la Unión Demócrata Cristiana (UDC), ambos hoy en la oposición.
«El pueblo de los moderados nos demanda unirnos por el bien de Italia», insistió Berlusconi, quien se jugará hoy a todo o nada al someterse a dos mociones de censura en el Parlamento, una a favor en el Senado, donde goza de una amplia mayoría, y una en contra, en la Cámara de Diputados, donde podría quedar en minoría.
«Abrir hoy una crisis gubernamental sin solución previsible sería una locura política», advirtió, en relación con el delicado momento de la economía europea, que podría precipitar a la crisis también a Italia, un país altamente endeudado.
«Necesitamos continuidad, una perfecta eficacia, capacidad de decisión, todo salvo una crisis con un salto en el vacío», dijo el jefe de Gobierno conservador.
A los parlamentarios de centro les ofreció, a cambio de su apoyo, impulsar reformas y cambiar «lo que hay que renovar en el programa y en el gabinete de Gobierno».
Berlusconi mencionó expresamente a la UDC de Pierferdinando Casini, con la que rompió en 2006, dejando entender que estaba dispuesto a modificar la criticada ley electoral.
«La unidad de los moderados italianos es uno de los frutos más preciosos de esta fase, un patrimonio inestimable que nadie puede ser tan irresponsable de destruir voluntariamente», aseguró.
Berlusconi, que evitó su habitual tono combativo, hizo un llamamiento también a los parlamentarios de centro y de derecha para que respeten el voto de sus electores.
«Todo se puede hacer, menos planear una alianza con la izquierda, uniendo grotescamente los votos sustraídos al Pueblo de la Libertad (el partido de Berlusconi) a los del Partido Democrático y a Italia de los Valores (las dos principales fuerzas de la oposición de centroizquierda). Se puede hacer cualquier cosa menos traicionar el mandato recibido de los electores», dijo.
El principal socio de coalición de Berlusconi, Umberto Bossi, de la xenófoba Liga Norte, dio por hecho que tras el «excelente y equilibrado discurso» el Gobierno obtendrá también la confianza del Congreso. «Pero con sólo un voto más no se gobierna, y si no se puede gobernar, hay que votar», advirtió sin embargo Bossi, cuyo partido populista de derecha podría salir muy beneficiado de elecciones anticipadas.
Pese a las declaraciones conciliadoras del premier, que sufre una baja de su popularidad por una serie de escándalos sexuales, la incertidumbre reina. Para Casini la propuesta del jefe de Gobierno «es creíble sólo si Berlusconi renuncia» y no se empeña en permanecer en el Gobierno con una mayoría limitada, pedido que ha rechazado tajantemente.
En el Senado, el partido de Berlusconi, el PDL, y su asociada Liga del Norte, disponen de una mayoría sólida, mientras que en la Cámara baja, Fini y 35 diputados que lo siguieron en su rebelión se comprometieron a poner a Berlusconi en minoría, votando la moción de los centristas de Pierferdinando Casini.
«Los reformistas y moderados no pueden responder al llamado de Berlusconi, el país está destruido por la bipolaridad», declaró por su parte Francesco Rutelli, ex acalde de Roma, líder del movimiento centrista API.
Entre tránsfugas, ausencias justificadas y abstenciones no se conoce el resultado de la moción, que Berlusconi podría perder, según algunos cálculos, por un solo voto. Con todo, Fini corre el riesgo de no contar con los 36 diputados de su grupo parlamentario FyL en la moción de censura. La diputada de FLI Maria Grazia Siliquini se sumó ayer al grupo de seis parlamentarios finianos (4 diputados y 2 senadores) que junto a diez del partido gubernamental Pueblo y Libertad presentaron el pasado sábado un documento en el que piden a los seguidores de Fini «no participar» en las votaciones de hoy.
Si pierde la votación, Berlusconi deberá renunciar al cargo, como establecen las normas de la república parlamentaria, y el presidente de la República, Giorgio Napolitano, abrirá una fase de consultas para intentar formar un nuevo Gobierno o disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas.
Las sospechas de que el magnate de las comunicaciones fomenta una campaña de compraventa de votos obligó a la fiscalía de Roma a abrir una investigación.
Agencias AFP, DPA y EFE

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