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Afrontó Rajoy masiva marcha de protesta (habrá muchas más)
La Plaza de Cibeles fue el epicentro de la convocatoria en Madrid. Los organizadores informaron una asistencia diez veces superior a la admitida por las autoridades.
Bajo el lema «No a la reforma laboral por ser injusta con los trabajadores, ineficaz para la economía e inútil para el empleo», 57 ciudades españolas fueron escenario de movilizaciones que transcurrieron pacíficamente, a menos de dos meses de la asunción del conservador Rajoy en la jefatura de Gobierno, quien recibió una pesada herencia de su predecesor, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Madrid fue la región con más afluencia de manifestantes, con más de medio millón de asistentes, según los convocantes, y 50.000 para la Policía, seguida de Barcelona, con 400.000 personas según los sindicatos y 30.000 de acuerdo con los datos ofrecidos por el Gobierno regional de Cataluña.
Durante la marcha de Madrid se oyeron gritos de «huelga general» y se exhibieron pancartas en las que se podían leer proclamas como «Tu botín es mi crisis», «Si no hay pan para el obrero no habrá paz para el empresario» o «La educación no es gasto, es inversión».
Al término de la manifestación, representantes de las juventudes sindicales españolas leyeron un manifiesto en el que se insistió en que la reforma aprobada por el Gobierno no creará empleo, y que su objetivo es colocar el mercado de trabajo al servicio de los empresarios.
Durante la jornada de ayer, CC.OO. y UGT hicieron un llamado a los españoles para tener una amplia «respuesta» a la reforma y advirtieron que éste es el inicio de un proceso «intenso y sostenido» de movilizaciones y de información. En ese sentido, instaron a los ciudadanos a unirse a la movilización del 29 de febrero convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES).
Se trató de la primera pulseada entre el Gobierno y los sindicatos por la reforma laboral, que además de abaratar y facilitar el despido también abre la puerta a una rebaja masiva de sueldos de forma unilateral en las empresas.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el principal de la oposición y que acaba de dejar el Gobierno con un alto nivel de descrédito, e Izquierda Unida (IU) también respaldaron las manifestaciones.
En Madrid, la vocera parlamentaria socialista, Soraya Rodríguez, explicó que su partido estará en la calle, en el Parlamento y en todos los ámbitos para «parar» la reforma laboral, porque «están en juego» los derechos de los trabajadores y los desempleados.
El coordinador general de IU, Cayo Lara, coincidió en que hay que parar «la locura del PP» porque puede traer seis millones de desempleados si no se corrige. Actualmente el número de personas sin trabajo alcanza los cinco millones, equivalente a casi el 24% de la población activa.
Desde Sevilla (sur), donde este sábado fue reelegido jefe de los «populares» españoles (una formalidad), el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, expresó su respeto por las protestas, pero aseguró que la reforma es «justa, buena y necesaria» para España. La vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, defendió que servirá para crear empleo y crecimiento económico. Entre otros puntos que incluyen el despido casi libre, la norma extiende el período de prueba a un año sin goce de indemnización.
Agencias EFE, AFP y ANSA,
y Ámbito Financiero


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