15 de noviembre 2022 - 00:00

Agrodólares: la lluvia trajo alivio a la soja, pero llega tarde para el trigo

Las esperadas precipitaciones en la zona núcleo permitirán acelerar la siembra de la oleaginosa. Los analistas son aún cautos. En el caso del cereal, se retraen fuerte las previsiones de la cosecha.

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Las lluvias que cayeron en la principal región agrícola durante el fin de semana permitirán a los agricultores del país a sacar más sembradoras y acelerar la implantación de la soja, que está muy retrasada por el impacto de una prolongada sequía, dijeron ayer analistas de dos bolsas de granos. Sin embargo, los especialistas remarcan que las precipitaciones llegan tarde para el caso del trigo, el cultivo clave para las divisas del verano.

La campaña agrícola 2022/23 se vio afectada por una severa falta de precipitaciones que dificulta las tareas en los campos y amenaza con reducir el ingreso de divisas, sobre todo durante el verano. Es por eso que las lluvias eran tan esperadas.

“Durante el fin de semana, las lluvias cubrieron gran parte de la zona central del país que avanzaron desde la franja oeste en dirección este”, dijo el lunes la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que detalló que en la zona núcleo las lluvias oscilaron en general entre los
20 y 50 milímetros. “Llovió lo más bien. Muy bien. Los productores están preparándose para la siembra”, dijo a Reuters Eduardo Sierra, ingeniero agrónomo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Escenario

De acuerdo a la BCR, por la sequía hasta la semana pasada solo se había sembrado el 24% de la soja temprana, que normalmente posee rendimientos más altos, frente al 80% registrado a la misma fecha el año pasado. Para la entidad, Argentina registraría un área de 17 millones de hectáreas de soja, con una producción de cerca de 48 millones de toneladas, en la actual campaña.

Sin embargo, Sierra advirtió que, más allá de lo beneficiosas que fueron las lluvias, la campaña agrícola permanece en una situación de “purgatorio”. “Esta semana que viene no se ven nuevas lluvias, y se ve calor. Así que gran parte de esto que cayó se lo va a comer” y luego habría nuevas precipitaciones a fines de noviembre, aunque no tan extendidas como las de los últimos días, explicó el analista.

Cristian Russo, jefe de estimaciones de la BCR, también fue cauto a la hora de evaluar las bienvenidas lluvias. “Para gran parte de la región (central) ayuda a destrabar la siembra de soja, pero en las zonas donde recibió menos de 30 milímetros no es algo que vaya a cambiar la situación”.

¿Qué sucede con el trigo?

Así como las precipitaciones cayeron justo a tiempo para la soja, para el trigo, cuya siembra y etapa de crecimiento de plantas atravesaron el peor momento de la sequía, llegaron demasiado tarde.

Las lluvias “pueden dar una pequeña mano en trigo, pero no creo que sea importante; el daño ya se hizo”, dijo Russo. De hecho, los agricultores argentinos ya comenzaron la recolección del cereal, que finaliza en enero. Se trata del producto de exportación clave para atravesar los siempre complicados meses del verano en materia cambiaria. Es por eso que el Gobierno apuesta a otras vías de ingresos de divisas, como por ejemplo los desembolsos pendientes de organismos multilaterales.

La semana pasada la Bolsa de Rosario redujo a 11,8 millones de toneladas su estimación de producción para el trigo 2022/23 debido al impacto de la sequía y las heladas tardías. Al inicio de la campaña, en mayo, la previsión de la entidad era de 19 millones de toneladas.