22 de agosto 2018 - 23:02

“Ahora todo es noche”: La Zaranda celebra los 40

• LA COMPAÑÍA ANDALUZA DE TEATRO VOLVIÓ AL PAÍS Y HOY ESTRENA SU NUEVO ESPECTÁCULO EN EL PICADERO
La nueva producción parte del retrato de tres mendigos que fueron reyes y cayeron en desgracia, Segismundo, Lear y Prometeo, lo que les permite --además de urdir una trama sobre temas universales-- volver a edificar un puente entre el teatro clásico y las nuevas formas dramáticas.

La Zaranda. Tres reyes caídos en desgracia, el Prometeo griego, el Lear shakespeariano y el Segismundo de “La vida es sueño” son los personajes protagónicos de “Ahora todo es noche”.
La Zaranda. Tres reyes caídos en desgracia, el Prometeo griego, el Lear shakespeariano y el Segismundo de “La vida es sueño” son los personajes protagónicos de “Ahora todo es noche”.
La compañía andaluza de teatro La Zaranda cumple 40 años y presenta desde hoy su nuevo espectáculo "Ahora todo es noche", que parte de tres mendigos inspirados en Rey Lear, Prometeo y Segismundo, para indagar en los temas que los obsesionan: el amor, la muerte, la soledad, el miedo, la furia ante el tiempo, la rutina, la desesperanza, el olvido. Con funciones hasta el 2 de septiembre en El Picadero, la obra está dirigida por Paco de La Zaranda. La compañía se completa con Gaspar Campuzano, Enrique Bustos, Francisco Sánchez en actuación, y textos de Eusebio Calonge, con quien dialogamos.

Periodista: ¿Qué los inspiró para esta obra sobre los invisibles, "a quienes se evita como el beso del leproso" según sus palabras?

Eusebio Calonge: Como siempre en La Zaranda hablamos de la mendicidad más grande, más poética, el símbolo del siglo XXI, el hombre desahuciado de todo, de su fe, de sus ideas, de sus sueños, de la cultura, de todo atisbo de trascendencia o espiritualidad. Somos siempre mendigos de algo, más allá de las carencias materiales, mendigamos amor, atención; eso hace que el hombre sea siempre un mendigo. Problematizamos sobre el hombre, el fracaso de la maquinaria social y la invisibilidad de la sociedad a esas cuestiones.

P.: ¿Qué otros temas aparecen en la obra?

E.C.: En La Zaranda siempre hay temas de fondo, la devastación del tiempo que todo ser humano experimenta, la degradación espiritual a la que estamos sometidos en este recodo de la historia, el hombre contra lo humano, son constantes en nuestro lenguaje. En La Zaranda, al tener un lenguaje alegórico, hay un argumento, y por debajo un asunto que al expresarse de manera simbólica es mucho más libre en la interpretación de cada espectador. Los temas son los grandes del arte, el amor y la muerte, ahí, en esa pregunta sin respuesta, está siempre el lenguaje de nuestro teatro.

P.: Están celebrando 40 años desde su creación. ¿Qué hitos puede mencionar en este largo recorrido? ¿Cómo era la compañía en sus inicios y cómo es hoy?

E.C.: Crecimos en la adversidad, en la carencia, nacimos en el desierto cultural teatral, pero eso nos hizo fuertes para seguir creando contra toda esperanza. La venida a América nos hizo bien por dos motivos, encontramos público, y sobre todo receptivo a nuestro lenguaje. En 40 años la mirada siempre estuvo puesta en el horizonte, lo importante es el camino juntos, que anduvimos por el mundo. Hacemos teatro con humildad partiendo de nuestra alma queriendo llegar a la del espectador.

P.: ¿Cómo conviven lo tradicional con lo rupturista en su teatro?

E.C.: En esta obra el argumento parte de tres grandes mendigos que fueron reyes, Segismundo, Rey Lear y Prometeo, ahí está presente la gran tradición teatral, como es nuestra costumbre. Y lo rupturista pasa por seguir profundizando e interrogando, pero más que romper sería cuestionar. Hay muchas formas de indagación que son propias del siglo XXI, creemos que para crear hay que tener una base muy sólida. En el siglo XX ya hubo mucho para romper con la riqueza cultural previa, hoy no se sabe desde dónde se rompe. Ser rupturista exige conocer bien lo anterior para poder hacer un quiebre a sabiendas.

P.: ¿Qué opina del rumbo del teatro en la actualidad, aquí y en España?

E.C.: Siempre que vengo aprovecho para ver el gran abanico que ofrece Buenos Aires, encuentro múltiples lenguajes y me nutro mucho, creo que se puede hablar de teatro porteño con un sello identitario fuerte. Por las propias carencias culturales hay aquí gran capacidad expresiva y necesidad de expresar. Disfruto mucho este teatro que está más vivo que en mi país, donde está todo más sujeto a la moda, a las tendencias y a lo que marca la boletería. Hay muchos y buenos profesionales pero son mejores que el teatro, en la Argentina el teatro presenta una necesidad más viva en cuanto a lenguaje.

P.: ¿Cómo ve a España en lo político?

E.C.: Hubo movimientos ciudadanos que son necesarios, pero otra cosa es la utilización que políticamente se puede hacer de esos movimientos. Pueden ser usurpados ideológicamente y allí donde se demandaba un gran cambio de moral, de política, de compromiso con la sociedad, simplemente derivó en otra marca política más, para construir a la hora de votar. Lo espontáneo quedó neutralizado por lo político.

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