Al caos de tránsito en la Ciudad, llega ahora el TC 2000 callejero

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TM A pocos días de realizarse el TC 2000, la Ciudad sólo puede traducirse en un caos. Por las obras que levantó la gestión del PRO para construir el Metrobús en la 9 de Julio, este año el circuito se trasladó al barrio de Recoleta.

Aunque esperan que el evento convoque a un millón de personas, y que probablemente sea un buen negocio para la Ciudad, ¿es necesario alentar las carreras callejeras en una Buenas Aires convulsionada por el tráfico, donde los taxistas matan gente yendo de contramano y las picadas ya cobraron cientos de vidas? Buenos Aires no es Mónaco. Allí, los espectadores no van a imitar a los corredores apretando el acelerador a 200 km por hora. En 2012 se registraron 7.485 muertes por accidentes de tránsito en el país, según datos de la Asociación Luchemos por la Vida. Así, la Argentina encabeza el ranking de muertes por accidentes. A pesar de esto, nada parece cambiar. Aún faltan carteles de señalización para entender por dónde transitar, escasean los carriles en grandes avenidas y los pozos son una epidemia.

¿Por qué, entonces, el Gobierno de la
Ciudad no decidió realizar el TC 2000 en el autódromo? Por una parte al autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, que supo conseguir su gloria en otros años, está deteriorado para realizar este tipo de eventos. Por otro lado, la intención del TC2000 es atraer a turistas, ya que coincide con Semana Santa, y realizarlo en el centro de la ciudad le imprime su encanto.

A fines de febrero comenzó a montarse el circuito de lo que será el Gran Premio Callejero del TC 2000 y las colas interminables de autos amontonados en la Avenida Libertador, son una postal para nada grata. Así seguirá la ciudad hasta el 31 de marzo, cuando termine la carrera.

El recorrido comprenderá las avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta, entre Tagle y Ayacucho, lo que implica un circuito de 3,2 km, con restricción ampliada entre Sánchez de Bustamante y Callao.

¿Por qué hay tanto caos? Por un lado, la Avenida Libertador, está siendo repavimentada. Sumado a eso, las obras del subte E, que unirá Retiro con Plaza de Mayo, ya hace tiempo achicaron los carriles de Alem. Para sumarle condimento al caos, Paseo Colón también está siendo asfaltada.

Para quien transite por Figueroa Alcorta ya puede apreciar que la avenida, desde este fin de semana, es más angosta. A su derecha se levantaron rejas. A la izquierda, una serie de pilotes de cemento, quitaron dos carriles a la avenida.

Hoy, los conductores tardan entre 10 y 15 minutos en dar la vuelta a la Casa Rosada, sector dónde se genera el peor congestionamiento. Por esa razón algunas líneas de colectivos ya cambiaron su ruta. No todas, pero, varias formaciones del 152 para evitar el caos, en lugar de tomar Av la Rábida, ahora suben por Avenida Rivadavia y llegan a Paseo Colón bajando por Avenida Belgrano. Incluso, este colectivo y el 130, a la altura de Retiro, desplazaron su parada una cuadra para el lado de Esmeralda. Cruzando de mano, los pasajeros esperan a las formaciones en la calle por la instalación de los pilotes de cemento.

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