Al cómico irreverente Grillo le llegó la hora de negociar en serio

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Roma - Beppe Grillo puede permitirse unos pocos días para disfrutar del brillo de su triunfo en las elecciones italianas, pero en poco tiempo el cómico que ahora lidera el partido más grande del país (dado que el centroizquierda y el centroderecha son alianzas) afrontará duras decisiones políticas.

El antisistema Movimiento 5 Estrellas de Grillo logró un crecimiento espectacular desde su formación en 2009, logrando el 26% de los votos a la Cámara baja en la elección. Sus 108 escaños en la Cámara de Diputados sobre 630 puestos, y los 54 de los 315 asientos del Senado le otorgan la llave del futuro político italiano.

El único Gobierno que puede formarse sin consentimiento de Grillo sería una reedición de la antinatural alianza entre el líder de centroderecha Silvio Berlusconi y el de centroizquierda Luigi Bersani, que gobernó durante un año con el tecnócrata Mario Monti como primer ministro. Eso enfurecería a muchos seguidores de ambos bandos y haría probable que cuando los italianos vuelvan a las urnas, el Movimiento 5 Estrellas tenga aún más éxito.

El cómico, de 64 años, no se presentó en las listas electorales y dice con cierta ironía que sólo es el "portavoz" del movimiento. Una posibilidad es que llegue a sumar fuerzas con el PD en un Gobierno que por fin recorte los privilegios de los políticos, cambie el disfuncional sistema electoral y quizás adopte alguna de sus características propuestas sobre ecología o acceso a internet.

La otra opción, quizá más probable, es que siga en la oposición con su ejército de legisladores jóvenes, la mayoría sin experiencia previa como políticos de carrera. Los nuevos legisladores fueron elegidos en primarias a través de internet, en las que los candidatos se presentaron a sí mismos a través de una biografía o con una webcam.

Estos son los mejores resultados posibles. Una alternativa menos favorable para Grillo es que el idealista entusiasmo de sus diputados se disuelva en anarquía cuando lleguen a los pasillos del poder, y que algunos vayan abandonando el barco para sumarse a partidos más establecidos.

Carla Ruocci
, de 34 años, con dos hijos y que dejará su trabajo en la hacienda pública para convertirse en diputada del Congreso, dijo que ella y sus colegas sólo recibirán 2.500 euros al mes, frente al salario habitual de los parlamentarios de unos 8.000 euros. "Lo primero que quiero hacer en el Parlamento es reducir lo que tienen que pagar los italianos por sus instituciones políticas", dijo Ruocci en un hotel de Roma donde los partidarios de Grillo celebraban su éxito electoral.

Es probable que la alarma por la llamada de Grillo a celebrar un referendo sobre la pertenencia al euro o sus ocasionales sugerencias de que deberían reestructurar su deuda esté injustificada. Estos temas no están en el programa del partido, y no son el motivo de su atractivo.

Su propuesta se basa mayoritariamente en reducir el sobredimensionado aparato político italiano y poner fin al privilegio y la corrupción de su elite política y empresarial.

Agencia Reuters

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