La semana arrancó casi con un ánimo de rally si nos atenemos a que en los primeros quince minutos el Dow alcanzaba a trepar algo más del 0,83%. Dos horas más tarde, el entusiasmo comenzó a "pincharse" y poco antes de la una de la tarde, las blue chips entraban en terreno perdedor. En los últimos cincuenta minutos las cosas se calmaron y cuando sonaba la campana de cierre, el promedio industrial quedaba un 0,16% arriba al estacionarse en 14.833,96 puntos (con un volumen un 5% superior al promedio diario para lo que va del año). Si bien el resto de los grandes indicadores bursátiles alcanzaron a moverse todo el día del lado ganador (el S&P500 ganó el 0,42% y el NASDAQ, un 0,63%), la jornada resultó negativa para las empresas de servicios, que cedieron en promedio poco más del 1% (golpeadas por la suba de la tasa de 10 años al 2,85%), aunque fue excelente para las empresas biotecnológicas, que avanzaron más del 2%. Lo curioso fue que tuvimos pocas y no muy fuertes noticias alcistas y varias y potentes señales negativas. Al frente de estas últimas, el apoyo de los republicanos a los ataques sobre Siria que ha solicitado el presidente Obama, que podría plasmarse el próximo lunes cuando termine el descanso veraniego del Congreso (esto explica en parte el 0.76% que avanzó el precio del petróleo y el 1,13% que ganó el oro). En un segundo lugar tenemos el anuncio de que Microsoft adquirirá el brazo de telefonía celular de Nokia. Esto deprimió a la empresa de Bill Gates, a la que varios analistas sindican malgastando su tesoro de efectivo (Nokia es vista como una empresa cuasi monopólica que hace mucho dejó de estar a la vanguardia de las innovaciones) con el único objeto de "molestar" a Apple y a Google. La gran pregunta ahora es qué pasará con la canadiense Blackberry .
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