15 de agosto 2017 - 00:00

Al final, Trump condenó el racismo (eso sí, se tomó 2 días)

El mandatario tuvo que rectificar tras la lluvia de críticas. El ataque en Charlottesville, que dejó un muerto y 19 heridos, puede considerarse “terrorismo doméstico”.

Forzado. Donald Trump, tuvo que hacer una nueva declaración sobre los disturbios en Charlottesville, Virginia. El líder del Ku Klux Klan lo respaldó durante la campaña presidencial y volvió a hacerlo el fin de semana.
Forzado. Donald Trump, tuvo que hacer una nueva declaración sobre los disturbios en Charlottesville, Virginia. El líder del Ku Klux Klan lo respaldó durante la campaña presidencial y volvió a hacerlo el fin de semana.
Washington - Donald Trump, en el centro de la polémica por su tibia reacción a un ataque el sábado de supremacistas blancos en Charlottesville, condenó enfáticamente el racismo, tildando de "repugnantes" a los grupos neonazis y al Ku Klux Klan (KKK).

"El racismo es el mal", dijo el presidente de EE.UU. desde la Casa Blanca. "Y los que causan violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el KKK, los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio que son repugnantes a todo lo que queremos como estadounidenses", añadió.

Acusado por demócratas y republicanos de indulgencia hacia la extrema derecha luego que se enfrentaran con manifestantes antirracistas en el estado de Virginia, en choques que dejaron un muerto y 19 heridos, Trump prometió "justicia".

"A cualquiera que haya actuado criminalmente en la violencia racista de este fin de semana, se lo hará plenamente responsable. Se hará justicia", afirmó el mandatario, tras viajar a Washington en un alto en sus vacaciones para analizar el tema con el fiscal general Jeff Sessions y el director del FBI, Christopher Wray. Sessions, por su parte, calificó el episodio de "terrorismo doméstico".

Hasta ahora, Trump no había condenado directamente a los militantes de extrema derecha por lo sucedido en Charlottesville, algunos de los cuales llevaban gorros o remeras con la imagen del republicano. David Duke, líder del KKK, fue grabado en un video difundido por el diario Indiaapolis Star en el que aseguraba que los grupos presentes en la marcha querían recuperar el país y "cumplir las promesas de Donald Trump".

El mandatario, que durante la campaña electoral recibió apoyo de prominentes supremacistas blancos, se había limitado a culpar a "ambas partes" involucradas en los hechos.

Heather Heyer, de 32 años, murió cuando un simpatizante neonazi, James Field, de 20 años, intencionalmente embistió con su vehículo a una multitud que se oponía a una marcha de supremacistas blancos, entre los que había miembros del KKK. Field, originario de Ohio (norte), seguía arrestado luego que un juez le negara libertad bajo fianza y enfrenta cargos de asesinato en segundo grado por lo ocurrido.

Entre los heridos, 10 seguían hospitalizados sin riesgo de vida y nueve habían sido dadas de alta, según informó el sistema de salud de la Universidad de Virginia.

La controversia motivó ayer la renuncia de un destacado ejecutivo afrodescendiente a su puesto de asesor económico del presidente. "Los líderes de Estados Unidos deben honrar nuestros valores fundamentales al rechazar claramente las expresiones de odio, intolerancia y supremacía, que van en contra del ideal estadounidense de que todas las personas son creadas iguales", dijo Kenneth Frazier, CEO del gigante farmacéutico estadounidense Merck, al anunciar su dimisión.

"Como CEO de Merck y como una cuestión de conciencia personal, siento la responsabilidad de tomar posición contra la intolerancia y el extremismo", escribió Frazier en Twitter, recordando que la "fuerza" de Estados Unidos radica en su "diversidad". Trump no tardó en responder. Frazier "va a tener más tiempo para dedicarse a reducir el precio totalmente abusivo de los medicamentos", tuiteó.

Agencias AFP y DPA

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