El Millonario difundió un comunicado, firmado por el presidente D’Onofrio, en el que les exige a los alemanes que desistan de la operación y los acusa de infringir “las normas de ética y buena fe”.
En silencio. Alario fue fotografiado ayer cuando salía de la Clínca Rossi, de donde salió sin formular declaraciones a la prensa.
Lucas Alario se reunió -junto con su representante, Pedro Aldave- con emisarios médicos y deportivos del Bayer Leverkusen para cumplir con los últimos detalles del pase. Los enviados alemanes le realizaron una revisión médica privada al delantero, cuya cláusula de salida es de 18 millones de euros netos, que deben depositarle al jugador y de éste a la AFA, a River y a Colón. El Millonario tiene el 60 por ciento de los derechos económicos, por lo que recibirá 10.800.000 euros. El Sabalero posee el resto, aunque el detalle de este pago tiene complicaciones legales, ya que el club santafesino está en medio de un concurso de acreedores, por lo que ve con buenos ojos que se concrete la operación antes del viernes, cuando cierra el libro en Europa.
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Sin embargo, las reuniones y la revisión médica causaron mucha bronca en la dirigencia de River, que emitió un comunicado, firmado por el presidente Rodolfo D'Onofrio, en el que intima al Bayer Leverkusen a desistir de la operación y lo acusa de infringir "las normas de ética y buena fe", tras la revisión médica sin autorización y la inducción al jugador para que rompa unilateralmente el contrato con la temporada iniciada. De todos modos, Alario se presentó por la tarde a entrenar en el predio de Ezeiza y realizó tareas regenerativas junto a sus compañeros, a la espera de que se resuelva este culebrón.
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