En un extenso reporte, los investigadores detallaron que las ejecuciones públicas de civiles, así como las amputaciones y los latigazos, se convirtieron en un "espectáculo habitual" los viernes en las zonas de Siria controladas por los terroristas del EI, principalmente Aleppo y Raqqa. Los asesinatos sumarios tienen el objetivo de "instalar el terror en la población", y garantizar la sumisión de ésta.
Las fuerzas de Bashar al Asad, por su parte, arrojaron bombas contra zonas civiles, incluyendo algunas que se cree contenían cloro en ocho incidentes en abril, y cometieron otros crímenes de guerra que deben ser juzgados, agregó la comisión al presentar la investigación en Ginebra.
"Ya dijimos cuatro veces a los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU: 'Ustedes son responsables de la impunidad que reina en Siria'", declaró a la prensa el presidente de la comisión, Paulo Pinheiro, quien reconoció su impotencia para convencer al órgano -el único apto para recurrir a la Corte Penal Internacional (CPI)- de que es necesario actuar en el caso sirio.
Los investigadores denunciaron que todas las partes en conflicto reciben grandes cantidades de armas de sus simpatizantes en el extranjero, por lo que reiteraron su pedido de que se imponga un embargo. Además, presentaron cuatro listas confidenciales de sospechosos que deberían enfrentar la Justicia internacional.
En tanto, EE.UU. está presionando a sus aliados para que incrementen su apoyo a los grupos rebeldes sirios que combaten al EI.
| Agencias Reuters, AFP, ANSA y EFE |


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