18 de diciembre 2017 - 10:08

Alarma en las automotrices: temen fin de idilio con SMATA

Alarma en las automotrices: temen fin de idilio con SMATA
La buena relación entre las automotrices y el gremio mecánico parece haber llegado a su fin. Lo sucedido el viernes, cuando la CGT decidió no realizar el paro contra la reforma previsional pero el SMATA mantuvo el cese de actividades, sorprendió a las terminales y fue tomado como una señal preocupante. Anoche, las empresas volvían a vivir el clima de incertidumbre que sufrieron el jueves por la tarde, ante la falta de definición sindical. En principio, las fábricas trabajarían hoy, al menos por la mañana, a la espera de que la CGT decida, tras la reunión programada para primera hora, si declara oficialmente la medida de fuerza. En caso afirmativo, por la tarde se suspendería la actividad pero algunas fuentes privadas consultadas por Ámbito Financiero temen que se repita lo del viernes pasado: que no haya una definición formal de la Central Obrera pero que SMATA vuelva a parar. Habría que remontarse a más de 10 años para encontrar dos días seguidos con paro gremial. "El SMATA, sorpresivamente, mostró falta de voluntad el viernes. No fue un problema de poder avisar o no a los trabajadores. Es inexplicable que la CGT haya levantado el paro y el gremio mecánico lo mantuviera" dijeron en una terminal. Todos miran a Ricardo Pignanelli, jefe de SMATA a nivel nacional, que mostró su dureza ya que Omar Dragún, representante de la filial Córdoba y que se maneja de manera independiente de la conducción central, dio vía libre para que las fábricas en esa provincia trabajaran. Lo llamativo es que SMATA y las automotrices mantenían desde hace años un buen diálogo con las terminales. En las empresas tampoco descartan que este giro se deba a un reposicionamiento de Pignanelli con los nuevos tiempos políticos. De hecho, en la planta de GM en Santa Fe el viernes se bloqueó la entrada para evitar que ingresen los trabajadores. Este cambio también alcanza a la UOM que se sumó a la medida.

No fue una buena decisión de ADEFA elegir el viernes pasado para hacer debutar ante la prensa a su nuevo presidente, Luis Peláez Gamboa. El encuentro se hizo con las plantas paradas. Se intentó justificar la no actividad fabril a los problemas de comunicar al personal que la CGT había levantado el paro aunque el "caso Córdoba" muestra que la realidad fue otra. De hecho, el mismo viernes circuló un comunicado entre los afiliados a SMATA que definía de "histórico" el día por haber mantenido la medida de fuerza pese "a algunos dirigentes de la CGT". El texto resalta la figura de Pignanelli y califica a quienes votaron por Cambiemos como una decisión "suicida". Esto demuestra que el jefe de SMATA decidió embestir contra el Gobierno y, tal vez, las automotrices deban pagar las consecuencias de esta pelea. Ayer en el programa "Toma y Daca" por Radio El Mundo, Pignanelli dio una pista de su inesperado enojo: "Soy secretario general de Smata desde 2012 pero (de AFIP) me piden papeles de 1996 y 2003".

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