La cifra, apuntada por el ministro del Interior, Anders Ygeman, ya fue transmitida a las autoridades migratorias y a la Policía para que se preparen para un "reto muy grande". "En la medida en la que hemos recibido a muchos solicitantes de asilo en Suecia -163.000 en 2015-, también aumentará la cifra de quienes vean rechazadas sus peticiones. Si la actual frecuencia se mantiene, se trataría de entre 60.000 y 80.000 personas", reconoció a la emisora pública Radio de Suecia.
De los 58.802 trámites recibidos el año pasado por la Dirección General de Migraciones, fue aceptado el 55%. Dado que el tiempo medio de resolución es aproximadamente de 229 días y que más de las dos terceras partes de las peticiones fueron presentadas a partir de septiembre, Ygeman admitió que el gran aumento en las expulsiones no se producirá "probablemente" hasta principios de 2017.
El gran número de personas que se arriesgan a ser expulsadas podría hacer que el Gobierno en minoría de coalición entre socialdemócratas y ecologistas recurra a aviones chárter para las deportaciones, en vez de los vuelos regulares usados hasta ahora. "Es un modo efectivo desde el punto de vista de los costos para las deportaciones. Y puede hacerse en colaboración con la UE o con otros países comunitarios", dijo Ygeman.
Estocolmo negocia además con varios países acuerdos para que éstos acepten las deportaciones de sus nacionales, entre ellos Marruecos y Afganistán, aunque admite dificultades. "Mantuve discusiones con países del norte de África y con Afganistán. Es una tarea difícil lograr que asuman su responsabilidad", declaró Ygeman a "Radio de Suecia". De los 163.000 recibidos por este país en 2015, el 32% procedía de Siria, el 26% de Afganistán y el 13% de Irak.
Ygeman anunció que ante el riesgo "significativo" de que muchos de los que vean rechazadas sus solicitudes prefieran vivir en la clandestinidad en Suecia, el Gobierno endurecerá las multas a las empresas que usen mano de obra ilegal.
Por su parte, el Gobierno finlandés calcula que expulsará del país a cerca de 20.000 de las 32.476 personas que pidieron amparo en 2015, ya que no cumplen los requisitos para obtener el estatus de refugiado, informaron medios locales.
Esta cifra, revelada a la cadena de televisión local MTV3 por la secretaria del Ministerio de Interior finlandés, PTMivi Nerg, supone alrededor del 62% de todas las solicitudes de asilo recibidas el pasado año, cuando llegaron a Finlandia nueve veces más refugiados que en 2014.
Estas nuevas tragedias tuvieron lugar al día siguiente de que las autoridades de la Unión Europea (UE) acusaran a Grecia, principal puerta de entrada de los refugiados, de no proteger lo suficiente sus fronteras. Esta crisis conllevó incluso a los países miembros del bloque a evaluar el fin del Tratado de Schengen, que permite la libre circulación de personas dentro de la UE. "La táctica de pasarse la responsabilidad no constituye una gestión eficaz de un problema de dimensión histórica, que reclama una acción común", respondió el Gobierno de Alexis Tsipras.
A pesar del invierno, que hace más difícil y peligrosa la navegación, miles de refugiados siguen llegando al continente europeo. De acuerdo con la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), Grecia recibió en enero unos 47.000 migrantes, de los cuales el 92%, mayoritariamente sirios, iraquíes y afganos, pueden acceder al asilo. Y debido a la falta de una coordinación eficaz a escala europea para regular la llegada de refugiados, algunos Estados de la UE construyen muros o vallas para frenar la circulación entre los países o restringen el derecho de estancia.
Ante esta situación, el Gobierno de Holanda, que ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea, prepara una propuesta que prevé enviar a los refugiados de regreso a Turquía desde las islas griegas a cambio de acoger a 250.000 demandantes de asilo que estén en ese territorio euroasiático, adelantó el líder del grupo parlamentario socialista Diederik Samsom, en declaraciones al diario De Volkskrant.
Por su parte, el portavoz de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, reiteró que "nuestro mensaje sigue siendo el mismo: los migrantes y refugiados deben ser tratados con compasión y dignidad y con total respeto de sus derechos".
| Agencias AFP, Reuters, ANSA, DPA y EFE |


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