19 de septiembre 2008 - 00:00

Alberto con Kirchner y destino de gabinete: reconciliados en Olivos

Nestor Kirchner, instalado en la quinta de Olivos, finalmente dictó el indulto ayer a Alberto Fernández, quien hace casi dos meses se retiró del gabinete de Cristina de Kirchner, como efecto posterior a la crisis con el campo. Al menos retomaron los sueños kirchneristas y hasta se deslizó allí la posibilidad de un regreso con cargo, si eventualmente Cristina se dispone a renovar su plantel de ministros.

Fue el primer encuentro, ayer, ya que desde entonces el frío trato de los Kirchner pasó de ni siquiera a hablar por teléfono hasta que se retomó de a poco la comunicación. Un plazo de distancia que hasta vio a Fernández internado por una semana debido a una flebitis. La telefonía se retomó, incluso, a partir de necesidades de Kirchner acerca de cuestiones domésticas del despacho que ocupa ahora Sergio Massa.

Fernández llegó a Olivos justo cuando ingresaba también más de una decena de funcionarios e intendentes a entregarse a los preparativos de la conmemoración del Día de la Lealtad peronista, entre ellos, Florencio Randazzo y el gobernador Sergio Urribarri. Perdió el frío el ex jefe de Gabinete con abrazos y tomas fotográficas para el recuerdo del indulto que ayer comenzó a ofertarle Kirchner.

«El gobierno tiene que cambiar drásticamente para recuperar el rumbo, por eso yo digo que soy kirchnerista ortodoxo y creo que tiene muchas posibilidades de hacerlo, pero no deben perder tiempo», explicó Fernández a un interlocutor que ya sabía la frase, repetida por el ex funcionario desde su salida del gobierno a varios funcionarios con los que intercaló almuerzos y cenas.

Después, Kirchner, como si nada los hubieraalejado, lo animó con papeles de encuestas. «Mirá, Alberto, a Carlos Heller, que me gusta, no le da nada bien y a Telerman, ¡uyyy!», lo hizo sonreír Kirchner explicándole que al ex jefe porteño los vecinos lo recuerdanpor haber mortificado a Aníbal Ibarra o por haber sido aliado de Elisa Carrió más que por su gestión.

«Muy controvertido el pelado», rió también Kirchner. En esos sondeos que ya conocen muchos kirchneristas de la Capital Federal, Aníbal Ibarra, rechazado en el PJ que conduce Alberto Fernández, acumula mejores chances que los otros llevados a medir por las consultoras. Es más, el propio Fernández no estaría tan mal, pero se niega a ser candidato.

Esa parte de la conversación fue para que Kirchner le abriera el juego en el distrito propio al ex jefe de Gabinete que conduce el PJ en los papeles y dejó a los aliados del no peronismo a la deriva con su retirada.

  • Condiciones

    Después, llegó un sondeo propio de Kirchner, pero a su visitante, a quien casi insinuó que podría volver al gobierno de Cristina de Kirchner. Claro que ahora Fernández pone sus condiciones, casi las de siempre, de que se produzca una renovación total del gabinete, como la que propuso tras el recambio de los Kirchner.

    Ya una vez, antes de asumir, se habló de Fernández canciller, pero el ex funcionario se resiste a los aviones y no imagina desempeñarse en ese puesto. De todos modos recién comienzan a recomponerse las relaciones con los Kirchner, cargadas de rencores que los escuchas de ambos sostienen que necesita de un tiempo más para volver a ser lo que fue.

    El encuentro no paralizará los planes del amigo presidencial que tiene pautada una agenda con salidas al interior, visita a universidades, todas con la promoción de charlas y análisis sobre la situación del gobierno al que ya no pertenece, como un candidato, aunque asegura que al menos «por la Capital Federal, no quiero ser».

    «Tenemos que ser más, no los que somos», le pidió ayer Kirchner para regresarlo a la política, como una bendición. «La reunión fue extraordinaria», repitió Alberto Fernández al salir de Olivos.
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