14 de agosto 2009 - 00:00

Alda Armagni: un viaje a lo ancestral, sin folklorismos

 A los 86 años Alda Armagni acaba de dar un batacazo, en su acepción de «suceso afortunado y sorprendente» admitido por la Real Academia. Como lo señala Jorge Taverna Irigoyen en el texto del catálogo de su actual muestra en el Centro Cultural Recoleta, esta protagonista de la gráfica argentina nace plásticamente «en un tiempo de efervescencias renovadoras encarnadas en Europa por Stanley Hayter y en EE.UU. por Johnny Friedlander». En la Argentina es Fernando López Anaya quien despertará su vocación por el grabado.

Gran viajera, conocedora de Latinoamérica en gran parte de su extensión, se siente comprometida con lo ancestral sin caer en folklorismos. Sus viajes a Oriente también influyen en estas manifestaciones en las que se mezclan lo ritual con textos identificatorios de esas culturas.

Sería ocioso mencionar su oficio sin fisuras, pero su observación constituye una lección para aquellos que se acercan a su obra. Algunas veces se reconocen los símbolos, otras, están fusionados con lo que podría constituír una escritura Armagni, en fragmentos, a manera de piedras, guardas, alfabetos, códices, zoologías.

Hay momentos en los que sus aguafuertes nos recuerdan los encajes de Chancay (Perú), por ejemplo: «Amerindia II, «Verdes de América» (1998), o formas escultóricas en «III Encuentros Americanos» (2005).

Armagni no sale en búsqueda de la identidad latinoamericana tan proclamada desde los discursos políticos ni en defensa de los habitantes de tierras precolombinas. Armagni aborda la esencia de estas civilizaciones con un lenguaje que, si bien se reconoce como raigal, su puesta en la plancha se manifiesta de manera revitalizadora.

Una muestra de la que se sale exultante porque esta joven Armagni da el ejemplo de un trabajo severo, reflexivo y a su vez, teñido de la emoción que aún le producen los recuerdos de sus vivencias.

Clausura el 23 de agosto

  • La artista rosarina María Suardi, de destacada trayectoria nacional e internacional vuelve a exponer en Galería Atica (Libertad 1246). Su origen es el grabado, disciplina por la que ha recibido importantes premios y de la que ha ejercido la docencia tanto en nuestro país como en Londres, Salamanca y Los Angeles.

    No es el caso actualmente de encasillarla como grabadora, porque a través de sus presentaciones siempre ha dado una vuelta de tuerca a sus investigaciones con carborundum, la serigrafía aplicada a kakemonos, las oposiciones de texturas en sus gofrados y con las pinturas de carácter arcaico que han dejado sus huellas.

    Jorge Taverna Irigoyen, que también como en el caso de Armagni, escribe el prólogo del catálogo, usa dos palabras respecto al ejercicio de la visión: háptico y esterognósico, es decir, todo aquello referido al tacto. En efecto, las obras están allí y aunque aún en el muro, casi como esculturas. Y éstas se tocan.

    Toda la muestra está dominada por planos geométricos que se fragmentan, se separan, se unen en sus vértices pero, sin embargo, constituyen un todo.

    El sentido de la estética, el conocimiento del color, el equilibrio y el orden remiten al arte concreto al que Suardi condimenta con sus contrapuntos texturales. Es probable que la escultura sea el próximo paso de una artista que no cesa en sus investigaciones.

    «Tocar con los ojos / Ver con los dedos» clausura el 29 de agosto. 

  • En Alejandro Bustillo, galería de arte del Banco Nación (Rivadavia 325- hall principal), Alfredo Cernadas Quesada exhibe su serie, pastel al óleo sobre papel, titulada «Splash!!!, en homenaje a Greg Louganis, el más grande clavadista y campeón olímpico de salto de trampolín estadounidense nacido en 1960, dedicado actualmente a dar conferencias sobre el sida.

    Hasta hoy nadie ha podido superar su gracia y elegancia y eso es lo que ha captado Cernadas, a su vez un ex nadador: el cuerpo desde que se lanza al espacio, las posiciones que adopta en el aire, la tensión de sus músculos hasta penetrar en el agua y esa suerte de levedad del cuerpo sumergido. También ha captado la atmósfera purísima en la que se desarrollan estos saltos a través de un azul dominante que, según Kandinsky, es frío pero que llama al hombre hacia el infinito, hacia una hondura y paz sobrenaturales

    Autodidacta, Cernadas Quesada ha desarrollado una vastísima actividad en el campo musical, lenguaje que maneja con gran conocimiento, así como en el teatral en calidad de escenógrafo y actor, el periodismo, profesión que ejerce también como crítico de arte en el «Buenos Aires Herald» .


  • Clausura el 28 de agosto.

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