16 de septiembre 2015 - 00:00

Alemania amenaza a socios con una quita de subsidios para que reciban refugiados

Si bien la canciller Merkel evitó dar un ultimátum directo a sus socios europeos, el mensaje llegó de parte de su ministro de Interior, Thomas de Maizière, quien pidió sanciones económicas para los países que no acepten cuotas de refugiados.
Si bien la canciller Merkel evitó dar un ultimátum directo a sus socios europeos, el mensaje llegó de parte de su ministro de Interior, Thomas de Maizière, quien pidió sanciones económicas para los países que no acepten cuotas de refugiados.
Berlín - Tras la falta de acuerdos dentro de la Unión Europea (UE), Alemania lanzó ayer una serie de amenazas a los países que se oponen a las cuotas de asilo de los refugiados e insistió en que se debe "restablecer el espíritu europeo" en un mensaje directo a las naciones del este y el sur del bloque.

Un día después de que los ministros de Interior de la UE no lograran un acuerdo sobre la propuesta de Bruselas de reubicar a 120.000 refugiados, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció la petición formal de Alemania y Austria al presidente del Consejo Europeo (CE, órgano ejecutivo de la UE), Donald Tusk, para la celebración de una cumbre extraordinaria, la cual fue luego confirmada para el martes de la semana próxima.

"Se trata de restablecer el espíritu europeo" de solidaridad, indicó la canciller, en una comparecencia con su homólogo austríaco, Werner Faymann, y después de que ambos países optaran por implantar controles fronterizos tras el alud de refugiados recibidos en las últimas semanas. El mensaje, como viene ocurriendo desde hace diez días, estuvo dirigido directamente a los países del sur y el este de Europa, principalmente Grecia, Italia y Hungría, que dejan seguir camino a los refugiados hacia Alemania, omitiendo el pacto de Dublín que estima que los asilos deben gestionarse en los países a los que arriban los migrantes.

Pese a que públicamente Merkel rechazó "amenazar" a sus socios europeos para que tomen cartas en el asunto, la indirecta sobre la urgencia de un reparto de la crisis de refugiados fue clara dentro del bloque, coincidieron ayer observadores.

Mucho más luego de que varios de sus ministros lanzaran esas amenazas que ella misma evitó pronunciar. Una táctica que la canciller ha empleado en varias ocasiones en temas controversiales para la UE, como ocurrió por ejemplo durante las complejas negociaciones por la deuda de Grecia.

Primero fue el vicecanciller y ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, quien disparó sus dardos frente a la inacción europea. "Ayer (por el lunes) Europa volvió a hacer el ridículo", declaró al referirse a la reunión en Bruselas en la que los ministros del Interior de los 28 no fueron capaces de alcanzar un acuerdo por unanimidad sobre el reparto equitativo de 120.000 refugiados, decisión que quedó aplazada hasta el próximo encuentro en octubre.

"No puede ser que todos los países participen cuando lo que hay en juego es dinero, pero no cuando de lo que se trata es de asumir responsabilidades", afirmó.

Por si quedaban dudas, el ministro alemán de Interior, Thomas de Maizière, reclamó abiertamente sanciones financieras para los Estados de la UE que rechacen aceptar la correspondiente cuota de reparto de refugiados.

"No es posible que los países se nieguen. Por ello debemos, creo yo, hablar de medidas de presión", indicó en el programa Morgenmagazin de la cadena pública alemana ZDF.

También a favor de las sanciones se mostró el canciller austríaco, el socialdemócrata Faymann, quien tras su reunión con Merkel afirmó que a los países "contribuyentes netos", como Austria y Alemania, sí les corresponde "analizar" los recursos financieros que reciben los restantes socios.

"No se puede pisotear el derecho de asilo", enfatizó Faymann, para recordar que la UE recibió el Premio Nobel de la Paz (2012) por su defensa de los derechos humanos.

La decisión de Merkel de exigir soluciones europeas se produce en un momento complejo para ella, sobre todo a escala interna, donde se le criticó tanto que primero abriera las fronteras a los refugiados, como que posteriormente decidiera restablecer los controles ante la situación creada.

En tanto, la canciller anunció que pondrá en marcha "centros de distribución" de refugiados con capacidad para 40.000 personas para descargar a las ciudades más desbordadas por el número de peticionarios de asilo llegados, como ocurre con Múnich.

Agencias EFE, DPA y AFP,

y Ámbito Financiero

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