17 de enero 2017 - 00:00

Alemania se suma a la lista de amenazados con una guerra comercial

Dijo que BMW debe abandonar la construcción de una planta en el vecino del sur o asumir un impuesto fronterizo del 35%. El Gobierno de Merkel pidió calma a las automotrices.

SIN SONRISAS. Angela Merkel disfrutó durante toda su gestión, que comenzó en 2005, de un lazo fluido con los Estados Unidos de Barack Obama. Ahora se prepara para un tiempo de conflictos con Donald Trump.
SIN SONRISAS. Angela Merkel disfrutó durante toda su gestión, que comenzó en 2005, de un lazo fluido con los Estados Unidos de Barack Obama. Ahora se prepara para un tiempo de conflictos con Donald Trump.
Berlín - El ministro de Economía de Alemania, Sigmar Gabriel, pidió ayer calma a las empresas automotrices tras la amenaza del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de hacer que estas paguen un impuesto del 35% por los automóviles que quieran vender en su país.

"Sólo puedo aconsejar ante esa posición que no se pongan nerviosos, sino que esperen a ver qué pasa", declaró el líder socialdemócrata y socio político de la canciller alemana, Angela Merkel, durante una charla con la edición digital del diario alemán Bild.

Alemania es un país fuerte y debe estar seguro de sí mismo, recomendó tras el revuelo suscitado por la entrevista que Trump concedió a Bild y al diario británico The Times.

En la misma, el hombre que reemplazará este viernes a Barack Obama declaró que las industrias automotrices de países extranjeros tendrán que hacer frente a fuertes aranceles en sus exportaciones a Estados Unidos.

"Me encanta México, me gusta su presidente y toda la gente, pero le diría a BMW que si abre una fábrica en México y quiere vender automóviles en Estados Unidos sin pagar un impuesto del 35%, ya lo puede ir olvidando", dijo sobre la fábrica que planea esa compañía alemana para 2019.

"Pueden fabricar automóviles para Estados Unidos, pero pagarán un 35% por cada automóvil que venga a Estados Unidos", afirmó. "Lo que digo con esto es que deben construir su fábrica en Estados Unidos", agregó.

Trump se muestra decidido a volver al proteccionismo en un momento en el que los tratados de libre comercio proliferan entre los países.

"Alemania es un país extraordinario, un gran fabricante. Si uno camina por la Quinta Avenida ve que todo el mundo tiene un Mercedes estacionado en la puerta, ¿verdad?", explicó. "No hay reciprocidad", criticó.

"¿Cuántos Chevrolets ve usted en Alemania? No muchos, o quizá ninguno. Es una calle de sentido único y debe ir en ambas direcciones", indicó sobre algo que, en su opinión, le hace perder a Estados Unidos cada año 800.000 millones de dólares en comercio.

Sin embargo, en este punto, Gabriel estimó que la industria automotriz estadounidense debe ser "peor, más débil y más cara" y que si quiere ver más coches de su país en las carreteras alemanas Estados Unidos debería fabricar mejores automóviles.

En tanto, la canciller conservadora Merkel tomó nota de las críticas y amenazas del estadounidense y afirmó que "los europeos tenemos nuestro destino en nuestras propias manos", con lo que pareció desestimar las presiones externas (ver página 15).

Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo saliente, Martín Schulz, calificó de "no realistas" muchos de los planes anticipados por Donald Trump.

"Sus declaraciones no son en sí concluyentes, contradicen las palabras de su propio equipo y tampoco se podrán poner en práctica de esa forma. Por eso, por el momento debemos mantener la calma", apuntó el político socialdemócrata en declaraciones al grupo mediático alemán Funke.

Fuera del ámbito político, el presidente del prestigioso instituto económico alemán Ifo, Clemens Fuest, reclamó ayer a los alemanes en particular y a los europeos en general buscar el diálogo con el futuro inquilino de la Casa Blanca.

"Debemos buscar el diálogo con Trump para influir positivamente en el desarrollo de sus planes de política económica", declaró el presidente del instituto de Múnich.

"Trump tiene objetivos claros: más puestos de trabajo en la industria en Estados Unidos, menos importaciones, mayor contribución de los europeos a la OTAN. Sin embargo, no tiene un concepto contundente para lograr estos objetivos", recordó.

En opinión de Fuest, existe el peligro de que su política no logre los objetivos anunciados y busque entonces un chivo expiatorio. "Éste podría ser la economía alemana, por su elevado superávit en las exportaciones", alertó.

Sin embargo, reconoció que por el momento es "demasiado pronto" para que se produzcan reacciones de la política económica alemana o europea ante anuncios aislados de Trump.

Agencias DPA y Reuters

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