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“Alemania también quiere crecimiento”
Éstos son los conceptos más destacados:
Günter Kniess
Voy a citar al ministro de Relaciones Europeas alemán con esta frase: «No es hora de renacionalizar en Europa. Una vez hecho el omelette no se pueden recomponer los huevos. La propuesta es más Europa no menos Europa».
Muchos comparten lo de Paul Krugman de que el ahorro es nocivo y que es necesaria la expansión. Es diferente a Lehman donde sí eran correctas las políticas keynesianas. Las causas son distintas. En Europa una de ellas es la política fiscal expansiva con grandes déficits y la pérdida de competitividad comercial en algunos países.
Asumir mayor deuda en esta situación para aumentar el gasto tendría efectos efímeros en el corto plazo y, en el largo, contribuiría a empeorar la situación. La solución es reducir los déficits y lograr estabilidad fiscal a largo plazo de acuerdo con el pacto acordado. Hay que llevar a cabo reformas estructurales en los mercados laborales y de servicios e invertir masivamente en investigación y educación.
Está la idea de aumentar el capital del BCE, también la introducción del impuesto a las transacciones financieras. Es necesario aumentar la competitividad con mayor gasto en educación e investigación, en lugar de gastar en mantener las estructuras existentes. Esta política llevada a cabo por Alemania desde hace 10 años contribuyó a la estabilidad que tiene hoy.
No sería aconsejable la exigencia excesiva para Alemania de garantizar sin condiciones la deuda de otros y tampoco la podría cargar. La deuda alemana es del 80% del PBI.
Dicen que el superávit de cuenta corriente perjudica a los otros estados miembros, a los que tienen déficit. Alemania es la locomotora de Europa y hace 4 años las importaciones crecen más rápido que las exportaciones. Los productos de exportación necesitan de insumos que en un 40% vienen de países de la región.
Guillermo Nielsen
El mercado en realidad diferencia entre un euro alemán, y un euro griego o español, y no debería ser así.
Decepción e impericia se evidenció desde la crisis griega y sobrevive hoy entre europeos que nunca supieron a lo que se enfrentaban. Es una gran impericia que estuvo dada por el FMI que integraba la «troika» con el Banco Central Europeo y la Comisión Europea y que debían brindar la solución para Grecia.
Nos pasó en 2002 en la Argentina, donde el Fondo no se salía de clishés ideológicos. Strauss-Kahn estaba más preocupado de su candidatura a la presidencia que por resolver el problema griego, por no hablar de otros temas.
En España se está librando la madre de las batallas por la supervivencia del euro. La deuda hoy es de más del 90% del PBI y ante la inevitable intervención del Gobierno en los bancos podría ser mucho mayor.
Alemania debería salir del euro y quedar con una moneda propia más cara. El resto de la eurozona aumentaría su competitividad. Sería una modificación que llevaría a Europa a funcionar a dos velocidades que ya existen a la vista de los mercados.


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