13 de diciembre 2012 - 00:00

Alerta para consumo: empleo crece poco y salarios se estancan

Alerta para consumo: empleo crece poco y salarios se estancan
El empleo se mueve en general asociado a cambios en el PBI. La relación de cambio o elasticidad de arco promedió 0,33 entre 1991 y 2012, si se considera el empleo total -es decir, por cada punto de aumento del PBI el empleo creció 0,33-. El empleo privado fue siempre el más elástico, con una relación de 0,51, y todavía más alta en el empleo formal que en el informal (la elasticidad del empleo informal al PBI promedió sólo 0,1 en esos 22 años). Es razonable que el empleo privado sea más elástico al PBI que el empleo público, dado que este último se mueve en general con una perspectiva de largo plazo asociada a sus principales «drivers»: el empleo en educación, salud y seguridad. Sin embargo, otros factores pueden dar lugar a un comportamiento diferente del empleo público. Así, en la década de los 90 la relación fue negativa -asociada a concesiones, privatizaciones y algún intento de racionalización del Estado- mientras que desde 2003 la elasticidad se volvió positiva, superando aun la elasticidad del empleo privado desde 2008, lo que sugiere un comportamiento clientelístico del empleo público en estos años.

Con una economía más volátil desde 2008 y el deterioro del ambiente de inversión, se observa que la demanda de empleo cambió desde el sector privado formal hacia un mayor empleo público e informal. En este sentido el empleo privado formal «ajusta» a las nuevas condiciones prevalecientes con una menor respuesta a cambios en el PBI. ¿Qué ocurre con los salarios reales?

Los ciclos del salario real parecen estar menos asociados al ciclo del PBI que los del empleo, pero ello sólo en apariencia. Regímenes monetarios muy flexibles permiten que los salarios reales «acolchonen» los shocks, moderando el impacto sobre el empleo. Así por ejemplo durante los 80 la «flexibilidad» proveniente de una muy alta inflación generaba fuertes oscilaciones en los

salarios reales, mientras que el empleo no se movía mucho: en este caso, todo el peso del ajuste recaía sobre los salarios. En los 90 los salarios reales se mantuvieron estables -aun cuando el Tequila dio lugar a una fuerte oscilación tanto en salarios reales como en empleo-. Luego de la caída del empleo y los salarios con la depresión de 2002, el mercado de trabajo se recuperó, para mostrar un fuerte comportamiento oscilatorio del salario real desde 2007. Ello en parte se asocia al aumento de la inflación desde ese año, en parte al ciclo del PBI y en parte a las propias políticas públicas de ingresos (salario mínimo, pagos por transferencias, pautas de salarios de convenio) que tuvieron su propia dinámica.

Los ciclos de salarios formales e informales ciertamente no se amortiguaron en el último quinquenio, a juzgar por la propia información oficial. Los picos de aumento salarial nominal fueron creciendo para los trabajadores formales: desde 23,6% anual en el ciclo con máximo en el segundo trimestre de 2006, hasta 31,3% en el ciclo que tiene máximo en el tercer trimestre de 2008, al 32,5% en el tercer trimestre de 2011. Las diferencias nominales no implicaron mayor crecimiento del salario real -dado que la inflación se disparó-, por lo que la ilusión monetaria duró poco. A esos picos les sucedieron «valles» con crecimiento del 17% anual en 2007.1 y 2009.4. Entre los trabajadores informales la diferencia entre picos y valles fue aún más violenta, y siempre ocurrió unos 2 trimestres después del pico o valle de los formales. El cuadro muestra la evolución de esos picos y valles del salario nominal promedio en los últimos seis años, estimando los salarios informales con el IVS privado no registrado de INDEC y los salarios formales con las estadísticas de distribución del ingreso (también de INDEC).

¿Cómo ajustará el mercado de trabajo esta vez? Con un modesto rebote del PBI en 2013 es probable que el mercado de trabajo muestre una débil creación de empleo

-baja elasticidad de empleo privado- y un virtual estancamiento de los salarios reales. Con salarios nominales que en el sector privado formal están cerrando en la punta del año con aumentos del 26% (IVS, octubre), resulta evidente que el crecimiento del ingreso real tiende a frenarse. Ello es aún más claro si esos ingresos se ajustan por la tasa de Impuesto a las Ganancias (creciente al no ajustarse los tramos del impuesto ni el mínimo) y por la reducción real en el nivel de transferencias familiares (asignaciones y otras componentes). La experiencia de los últimos años sugiere que tras el ajuste en el sector formal llegará -con algún retraso- un ajuste más fuerte entre los trabajadores informales. No es claro cuándo exactamente tendrá lugar ese valle, pero es inevitable que la masa salarial del sector privado -formada por el cambio en el empleo privado y en los salarios reales- se desacelerará fuertemente, retirando un impulso vital del consumo privado.

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