13 de enero 2010 - 00:00

Almodóvar, fotografía y Derecho en exitoso cóctel

La novel autora confiesa que ganar el Premio Internacional Letra Sur 2009, con su primera novela «fue una sorpresa de la que no termino de recuperarme» y de la que todavía está disfrutando, por lo que, por ahora, «ni pienso sentarme a escribir».
La novel autora confiesa que ganar el Premio Internacional Letra Sur 2009, con su primera novela «fue una sorpresa de la que no termino de recuperarme» y de la que todavía está disfrutando, por lo que, por ahora, «ni pienso sentarme a escribir».
Con el enigma casi policial de una mujer que aparece en coma tras un accidente poco claro y cuya hermana trata de descubrir qué pasó, como punto de partida; con imágenes que provienen de películas de Mike Leigh y Pedro Almodóvar, y una escritura reticente que remite a ciertos escritores japoneses, Isabel de Gracia conquistó con su opera prima «Glasgow 5/15» el Premio Internacional de Novela Letra Sur 2009. Isabel de Gracia es abogada y fotógrafa artística y ha realizado las exposiciones de fotografías «Visibles en los oscuro» y «Memoria corporal, formas de construir una vida en el encierro», sobre las mujeres de las Cárcel de Los Hornos. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Qué se siente cuando con una opera prima se gana un premio como el de Novela Letra del Sur?

Isabel de Gracia.: No me lo esperaba para nada. Mandé la novela un poco para ver qué pasaba, para tener quienes me leyeran desde la experiencia. Estar entre los finalistas me pareció algo maravilloso. Estar entre los 10 elegidos fue extraordinario, conquistar el premio fue una sorpresa de la que no termino de recuperarme, sobre todo cuando entro a una librería y veo aquellos manuscritos convertidos en libros en tan poco tiempo. Fue todo tan rápido que no termino de adaptarme a lo que me ocurrió.

P.: ¿Cómo fue que se decidió a elegir la literatura como forma de expresión?

I.de G.: Siempre escribí, en mi trabajo es mucho lo que hay que escribir. Claro, el abogado en sus escritos explica, argumenta, maneja una lógica estricta, busca convencer. O sea, escribí pero algo distinto a la literatura, aunque en muchos casos no faltaba narratividad a las cosas que contaba. Hace cuatro años entré en el taller literario de Leopoldo Brizuela, en la ciudad de La Plata (en el libro y en algunas notas se dice que soy platense, en verdad nunca dejé de ser de mi natal ciudad de Junín), ahí empecé a trabajar en esta novela. Supe dejar de lado la lógica del Derecho para dar paso a una forma de contar donde hay una parte que completa el lector, eso que algunos llaman el iceberg de Hemingway, y que yo como fotógrafa diría que es la importancia que tiene lo que está fuera de foco, lo que parece que no está y de algún modo está presente. Estuve en el taller hasta que, al poco tiempo, sentí que soltaba mi mano y ya podía ponerme a escribir sola, y terminar «Glasgow 5/15». Desde que la empecé hasta el momento en que me dije: ya está, pasaron tres años.

P.: ¿Y cómo surge en usted la historia de su novela?

I. de G.: Fue apareciendo un conjunto de ideas que poco a poco se constituyeron en una historia. Lo primero fue narrar la relación que se da entre compañeros. Eso me llevó a la más dada, conflictiva e intensa, que es la relación entre hermanos, en este caso entre hermanas. Creo que las primeras imágenes provienen de algunas películas de Mike Leigh, el de «Secretos y mentiras», «El secreto de Vera Drake» y «Simplemente amigas». En esas películas hay personajes que tienen una relación de lealtad, que son incondicionales. Esa conducta me resultó atractiva porque uno siempre está esperando que el personaje traicione, que haga algo en contra del otro o que actúe de un modo que no se esperaba. Me pareció que lo sorprendente es que el personaje siga siendo consecuente durante todo el tiempo. Otra fuente de inspiración creo que fue la película de Pedro Almodóvar «Hable con ella», la de la chica en coma. Allí me interesó el hecho de que cuando se hace algo contra el mandato social se es castigado, aún literariamente. Esto se puede pensar a partir de que Almodóvar termina suicidando al enfermero Benigno. Esas fueron algunas de las imágenes, de las ideas que fueron apareciendo a medida que buscaba la estructura de mi relato. Hoy para un narrador es prácticamente imposible escapar de la influencia del cine, aún cuando se haga literatura, aún cuando el texto tenga importancia decisiva. Luego se fueron sumando temas que aparecieron de los más diversos lados: de mi profesión de abogada, de mi pasión por la fotografía, del taller literario donde comencé a construir, a imaginar, la historia de «Glasgow 5/15».

P.: ¿Qué es eso de Glasgow 5/15?

I.de G.: Es una escala que se utiliza en medicina para saber qué grado de conciencia tiene un paciente que está en estado de coma. Realmente no sé en qué momento esta idea comenzó a crecer en mí, se convirtió en una imagen poderosa que comenzó a desplegarse. Quedó en mí como algo de la película de Almodóvar que podía ser contado de otro modo, mostrar otras cosas, como la relación entre hermanas, la idea de realidad pasada por los filtros de la percepción, la enfermedad y el transcurso del tiempo. Y eso ligado a otras historias. Por caso a la de un chico que está en prisión y es algo que ocurrió tiempo antes.

P.: Esa historia es, de algún modo, un caso procesal y acaso le da a su novela un cierto tono de relato policial.

I.de G.: Cuento de un chico que está preso, cuyo caso me había aparecido hace tiempo, a partir de expedientes judiciales, de historias clínicas, de sentencias, de informes y de pericias. En esos documentos está esa parte médica que me lleva a la codificación de Glasgow 5/15 del coma, y que se diferencia del coma de la hermana, que es un coma muy literario, verosímil pero no realista. La parte de la novela que surge del trabajo con documentos me fue posible gracias a mi profesión de abogada. La de ese muchacho no es una historia real, no es que trasladé un caso, sino que fui sumando datos de diversos casos que fui conociendo a lo largo del tiempo por mi labor de abogada.

P.: ¿El capítulo final lo pensó como una vuelta de tuerca de carácter fantástico?

I.de G.: Para nada, es absolutamente realista, pero hay mucha gente que me ha dicho que lo vio como un sueño, como una imaginación de la protagonista, yo no lo veo así, pero no quisiera adelantar el final, porque perjudicaría la intriga, el interés del lector.

P.: Señaló la influencia del cine en su obra, pero en su novela hay referencias literarias, y hasta en un capítulo un homenaje a Javier Marías, y en otro a Baudrillard.

I.de G.: En el caso de Javier Marías recuerdo en mi novela una historia de «Mañana en la batalla piensa en mí» donde el escritor español cuenta una muerte absurda. En cuanto a mis influencias literarias en general, son amplias y variadas, pero hay escritores con los que uno encuentra relaciones, vínculos, aunque tengan otras concepciones narrativas del mundo. Eso me pasa, por ejemplo, con las obras de Haruki Murakami, de Banana Yoshimoto. Si bien mi obra es muy argentina, hay en ellos una sensibilidad con la cual me siento identificada. Me ocurrió con obras de esos escritores algo que muchas veces pasa a los lectores, un libro que uno siente de un modo particular, una escritura con la que se establece algo así como parentesco emocional, que impulsa a escribir, a tratar de convertir en un texto la propia voz. Esos autores me animaron a mostrar cómo escribo yo, cómo veo el mundo yo.

P.: ¿Y ahora qué escribe?

I.de G.: Nada. Todavía estoy disfrutando de lo que sucedió con «Glasgow 5/15», así que ni pienso sentarme a escribir. De alguna manera, el premio se puede pensar como un compromiso de seguir escribiendo.

Entrevista de Máximo Soto

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