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Alpargatas no puede vender Pampero
En julio pasado, y después de que la consultora INFUPA hizo la selección de oferentes, se decidió venderle Pampero al grupo Cardón, la marca de ropa fundada por Gabriel Nazar Anchorena.
Ahí comenzaron los problemas: un grupo de accionistas, que en conjunto conservan cerca del 5% del capital de Alpargatas, objetó la operación argumentando que, al momento de votarse la venta en asamblea, Camargo Correa debería haberse abstenido dado que su condición de dueña de Ombú implicaba un claro conflicto de intereses.
Los representantes legales de los brasileños afirmaron que sólo estaban cumpliendo con la obligación expresada en el dictamen de la CNDC, y que -de haberse abstenido de votar en esa asamblea- habrían desobedecido la orden del organismo de control y puesto en peligro toda la operación Alpargatas.
Ayer la firma notificó a la Bolsa de Comercio que los accionistas querellantes, identificados como Alfavinil SA y Ángel Daniel Vergara del Carril, se habían presentado ante el Tribunal de Arbitraje General del organismo bursátil pidiendo la nulidad de lo decidido en la asamblea del 20 de abril pasado, o sea, en la que se aprobó la venta de Pampero.
Esto tiene un efecto suspensorio sobre esa operación, dado que -hasta tanto no se expida el Tribunal de Arbitraje- no podrá efectivizarse el traspaso de la marca a sus nuevos dueños.
Cabe apuntar que Cardón había pactado abonar cerca de u$s 7 millones por la marca; la venta sólo comprende los nombres y el fondo de comercio, dado que toda la producción de Pampero está tercerizada y no tiene plantas propias.
¿Por qué la impugnación? Los accionistas querellantes forman parte de un grupo que reclamó que se le pagara por sus acciones un importe idéntico al que pactaron con Camargo Correa los accionistas que conformaban el grupo de control de la firma al momento de su venta.
Después de quedarse con cerca del 40% de las acciones, los brasileños lanzaron una OPA (oferta pública de adquisición) por el restante 60% que flotaba en la Bolsa, pero a un precio que resultaba cerca del 50% inferior al que le habían pagado al grupo que controlaba la firma.
Eso despertó la ira de un grupo de accionistas que desde entonces vienen exigiendo que se les reconozca lo que -aducen- es el verdadero valor de sus papeles de Alpargatas. El argumento que esgrimen los brasileños es que ellos pagaron un monto mayor al grupo que integraba el management justamente porque esa compra les garantizaba el control de la empresa, y ese hecho «valía» el 50% de sobreprecio que ofertaron.
Ahora queda en manos del Tribunal de la Bolsa tratar de acercar a las partes, algo que parece complicado: los accionistas minoritarios no están dispuestos a bajarse de su pretensión de cobrar lo mismo que los otros, y los brasileños dicen que ese tren ya pasó. Por ahora, entonces, Pampero sigue siendo de Alpargatas. La gran duda es qué hará la CNDC -que depende del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno- ante este hecho que podría calificarse de «desobediencia involuntaria».


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