Amenaza las reformas de Temer acusación en masa a clase política de Brasil

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El mercado observa con recelo el agravamiento de la crisis por las delaciones premiadas de los ejecutivos de Odebrecht. La nueva ley jubilatoria, clave para el saneamiento de las cuentas públicas, en peligro.

Brasilia - Brasil amaneció ayer conmocionado tras la divulgación de la lista de los políticos investigados por corrupción, que incluye a 98 de las personas más poderosas del país, y en medio de especulaciones sobre cómo afectará la crisis al Gobierno de Michel Temer, ocho de cuyos ministros quedaron en la cuerda floja y cuyas reformas estructurales corren ahora riesgo de naufragar en el Congreso.

La lista divulgada el martes a la noche apunta al núcleo duro de los poderes Legislativo y Ejecutivo, y sumió en la confusión al Gobierno conservador que asumió definitivamente en agosto del año pasado tras la destitución de Dilma Rousseff.

El Supremo Tribunal Federal (STF) autorizó 76 procesos contra 98 personas, entre las cuales se cuentan ocho ministros -inicialmente se habían reportado nueve, pero la Corte aclaró que un caso fue devuelto a la fiscalía para ser revaluado-, un tercio del Senado (24 de 81), 39 diputados (sobre 513) y tres gobernadores, sin distinción de ideologías. Los sospechosos de soborno y financiación ilegal de campañas militan en quince partidos diferentes.

La noticia literalmente vació ayer el Congreso y amenaza con frenar las reformas económicas que impulsa Temer para sacar al país de la recesión, sobre todo la previsional, la más esperada por los mercados y clave para equilibrar las cuentas públicas.

"La lista del juez (Luiz Edson) Fachin (miembro instructor del caso en el STF) alcanza al corazón y al sistema nervioso del Gobierno", señaló la columnista política Natuza Nery. Así, la prioridad del presidente es evitar que su gestión se paralice y que fracase la reforma previsional.

A pesar del esfuerzo del oficialista jefe de Diputados Rodrigo Maia -uno de los acusados-, el Congreso canceló sus sesiones, lo que impidió tratar todos los proyectos enviados por el Palacio del Planalto.

El riesgo de parálisis institucional es el nuevo desvelo del mercado. Ante ese clima, Temer buscó transmitir normalidad y aseguró que "nunca podemos paralizar el Gobierno". "Si no tenemos cuidado, parecerá que las instituciones de Brasil no funcionan, lo que no es cierto", agregó en un evento en Brasilia.

Temer anticipó que suspenderá a sus ministros si las investigaciones basadas en las delaciones premiadas de 78 ejecutivos de la constructora Odebrecht", empresa clave en la red que desvió 2.000 millones de dólares de Petrobras, se convierten en causas formales y que los despedirá si resultan procesados.

Un aspecto especialmente destacado por los analistas es que el presidente siente el impacto con las acusaciones sobre su círculo más estrecho de asesores.

"El ya debilitado presidente Michel Temer quedará aún más débil y quizá pierda el control de su grupo de apoyo en el Congreso, donde hay muchos 'desesperados', mirando sus posibles reelecciones en 2018", escribió en un informe el politólogo de la Universidad de Brasilia, David Fleischer.

"Este episodio atrasará y dificultará la aprobación de las reformas. Los inversores que ya están siendo cautos con Brasil adoptarán posiciones todavía más rigurosas de mirar y esperar", añadió.

El posible alcance del vínculo entre política y finanzas opacas puede observarse al constatarse que aparecen en la lista los nombres de todos los expresidentes vivos desde el retorno de la democracia: José Sarney, el hoy senador Fernando Collor), y los exmandatarios sin fueros privilegiados Fernando Henrique Cardoso, Luiz Inácio Lula da Silva y Rousseff, remitidos estos a tribunales inferiores.

Lula ya enfrenta cinco procesos vinculados a la operación "Lava Jato" (lavadero de autos). El próximo 3 de mayo, el hombre que lidera los sondeos de intención de voto para las presidenciales de 2018 se verá cara a cara con su némesis: el juez Sérgio Moro, devenido en ícono de la lucha contra la corrupción.

El propio Temer resultó rozado por el escándalo. Para peor, otros nombres de peso bajo la lupa de la Justicia son Eliseu Padilha, jefe de Gabinete y Wellington Moreira Franco, secretario general de la Presidencia. Ambos pertenecen al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer y conforman el círculo íntimo del mandatario. Otros seis ministros están en la mira (ver página 17).

El juez Edson Fachin del STF, a cargo de las causas de la operación "Lava Jato", devolvió a la Procuración el proceso sobre el ministro de Cultura, Roberto Freire, para que lo revalúe, pero no fue descartado.

Agencias AFP, ANSA, EFE y Reuters,


y Ámbito Financiero

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