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“Amor sin límites” y con percances
El director de «Mona Lisa» y «El juego de las lágrimas», Neil Jordan, no se luce demasiado con una fantasía romántica, que si no se es exigente, sólo sirve para pasar el rato.
Un pescador en la mala, de quien casi todos se burlan, encuentra en su red una hermosa joven surgida del mar. Por supuesto, pescar una hermosa joven siempre es mejor que pescar un bagre, sobre todo cuando la Venus surgida de las aguas es la modelo Alicja Bachleda, antipática pero accesible. Pero el asunto tiene consecuencias.
La joven le trae suerte y le pide refugio. No quiere ser vista por nadie, sólo le gusta nadar en agua fría, descansar y comprarse linda lencería. Como esto ocurre en Irlanda, la hija del pescador cree que es una selkie, una mujer foca. Igual que las mujeres hermosas, las selkies primero traen buena suerte, y luego son una desgracia. Pero pueden volverse humanas, cumpliendo ciertos requisitos y siempre que el marido no las reclame.
¿Qué clase de marido tiene una sirena de éstas? ¿Y qué clase de hombre tiene esa joven? Porque en el pueblo hay un fulano con pinta de facineroso, buscando a alguien. La historia tiene algo dulzón, con los paisajes costeros y la hijita simpática, picuda a tiempo completo, moviéndose por todos lados en su silla de ruedas. Pero también tiene algo amargo, con la ex mujer del pescador, alcohólica, ordinaria, que se ha pescado un buen tipo, un escosés amable, al que le causará la desgracia. Como se ve, no hay que ser foca para causar daño. Nadie está a salvo.
Tampoco el director Neil Jordan está a salvo de un percance. Supo hacer buenos policiales, como «Mona Lisa» y «El juego de las lágrimas», y logradas fantasías como «En compañía de lobos» y «Entrevista con el vampiro». Ahora no le va del todo bien, pero tampoco hay que ser demasiado exigente. Se pasa el rato, se ve un drama adjunto, y, como ya dijimos, para el protagonista, que es un buen hombre, siempre habrá sido mejor que pescar un bagre.
Postdata para quienes después de ésta quieran seguir viendo historias románticas con seres marinos: «El secreto de Roan Irish», de John Sayles, la brasileña «La ostra y el viento», de Walter Lima jr., pensada para niñas en «esa edad», y, por supuesto, «Splash», de Ron Howard, con la entonces jovencita Daryl Hannah como una sirena en el rio Hudson.
P.S.


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