2 de agosto 2017 - 23:46

Ana Wajszczuk: “La guerra deja libres todos los lobos”

• EN "CHICOS DE VARSOVIA" NARRA EL VIAJE DE UN PADRE Y UNA HIJA EN BUSCA DE LAS HUELLAS DEL PASADO
Su nuevo libro es una mixtura de investigación, crónica y documentos que se apoya en fotos, cartas y poemas sobre el levantamiento del gueto de Varsovia.

Ana Wajszczuk. “Una guerra es una circunstancia tan extraordinaria que uno no sabe qué clase de persona será: valiente, egoísta, traidora”.
Ana Wajszczuk. “Una guerra es una circunstancia tan extraordinaria que uno no sabe qué clase de persona será: valiente, egoísta, traidora”.
El Levantamiento de Varsovia fue un hito clave de la resistencia a los ejércitos de Hitler. El pueblo polaco se lanzó a luchar contra los invasores a un año de que estos arrasaran con el Gueto de Varsovia. Ana Wajszczuk cuenta en "Chicos de Varsovia", que publicó Sudamericana, cómo una hija y su padre van tras las huellas de esa insurrección contra los nazis. Logra una obra notable donde mezcla novela de no ficción, reflexión sobre el regreso a las raíces, investigación histórica, crónica, documento que se apoya en fotos, cartas y poemas, y relato bélico desde la perspectiva de una mujer. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Cómo surgió su interés por esta historia?

Ana Wajszczuk: Es poco conocida, y muy cruel. Hitler buscó escarmentar a Varsovia, la arrasó. La primera vez que escuché sobre el levantamiento fue cuando un tío lejano, primo de mi abuelo, nos contactó desde Estados Unidos pidiéndonos datos de la familia para el árbol genealógico que él, médico retirado, había comenzado a armar. Cuando entré en su página web descubrí que ese árbol ya estaba muy armado, y en la línea generacional de mi abuelo, entre todos sus primos, estaban los hermanos Antoni, Wojtec y Barbara (hubo una más, mayor, pero que no fue miembro de la Resistencia) que habían muerto durante el levantamiento a los 15, 18 y 20 años. Empecé a investigar y me encontré con una historia familiar que nadie me había contado. El efecto de ese descubrimiento me llevó a escribir "El libro de los polacos", un libro de poemas que publiqué en España en 2004. Pensé que con esa obra cerraba el impulso de conocer mi pasado. Años después me llevé en las vacaciones "Varsovia 1944. La heroica lucha de una ciudad atrapada entre la Wehrmacht y el Ejército Rojo" del historiador británico Norman Davies, y hallé una historia poderosa, trágica, con un núcleo narrativo que pude explorar desde mi historia familiar. Y de otras. Busqué si habían venido acá sobrevivientes. Llegaron doscientos, pero muchos habían muerto. La historia no solo se relacionaba con mi familia y con otras, sino con la Argentina, y podía contar con testimonios. Escribí una nota que fue tapa de la revista de "La Nación" al cumplirse los 70 años del levantamiento. Pero me había quedado material como para hacer un libro. Pero antes tenía que ir a Polonia con mi padre para buscar con él la materia de esa historia, y para que me sirviera de traductor porque habla muy bien polaco.

P.: Ese viaje, esa relación de una hija con su padre, ese fondo de una epopeya contra la ocupación del ejercito de Hitler, da singular atracción narrativa a "Chicos de Varsovia".

A. W.: Me di cuenta de que tenía que hilar la historia a través de ese viaje para poder darle al lector la extrañeza que va tener al entrar en ese mundo. Tenía que rescatar la convivencia que se iba dando, después de muchos años, entre una hija adulta y su padre. Un reencuentro. Me interesaba contar esa aventura de investigar el pasado de un padre y una hija. Y también contar un historia bélica, que por lo general la contaron varones, desde un punto de vista femenino. Fui llevando un diario de viaje para no olvidarme de las entrevistas, los homenajes, las visitas a museos, las cenas cotidianas con una familiar. Y tampoco de las sensaciones, las emociones, que vivía.

P.: El levantamiento no fue sólo contra los nazis sino también contra el ejército de Stalin, que ocupaba Polonia. Hasta su muerte, los miembros de la resistencia fueron perseguidos. Recién con la caída del comunismo se pudo investigar el levantamiento.

A.W.: Fue una acción desesperada porque allí los asesinaban a todos. Para la resistencia polaca, sublevarse en 1943 era prematuro. El levantamiento estaba planeado desde el inicio de la ocupación nazi y se buscaba el momento propicio. Hitler mandó las tropas más feroces a arrasar Varsovia, y los rusos a su vez entraron a sangre y fuego. Con la aniquilación del levantamiento, junto al exterminio de una población, se descabezó a una generación de líderes. Al ejército polaco y los partisanos se unió como combatiente la gente más joven, más educada; chicos de clase media, una juventud que había nacido con la independencia del país. Hacía sólo 30 años que Polonia era independiente. Javier Cercas dijo que las guerras las hacen los niños.

P.: Su libro que es novela de no ficción, crónica, historia, memoria poética y tragedia remite a los libros de Cercas y Patrick Modiano.

A.V.: Cercas también está obsesionado con su familia, se juega en cómo los mira. Yo pensaba qué iba a encontrar en ese pasado, si fueron malas personas, si entregaron judíos, si fueron colaboracionistas. No hubo nada de eso. Mis parientes varones murieron al segundo día de combate. Me preguntaba que habría hecho yo en ese lugar. En una circunstancia tan extraordinaria uno no sabe qué clase de persona será: valiente, generosa, egoísta, traidora. La guerra pone en carne viva la condición humana. La guerra suelta todos los lobos.

P.: ¿Tiene ya un nuevo proyecto?

A. W.: Es increíble la cantidad de gente que me escribe a Facebook; no sólo polacos sino gente que se siente identificada con la vuelta a los orígenes. Es algo que nos convoca un poco a todos. En algún momento contaré de mis abuelos deportados a Siberia. Ahora trabajo en algo que tiene que ver con el pasado, pero no con una historia personal sino con una etapa del país que puede ser leída desde la publicidad, de la gente que hizo nuestra publicidad.

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