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Analizan reducir ayuda militar para Haití
El Comité Permanente de Seguridad (Comperseg) sesionará hoy y mañana; es una herramienta de contacto bilateral al más alto nivel de funcionarios de defensa que se reúne cada seis meses o cuando alguna situación así lo indica.
La cita permite revisar a agenda abierta la totalidad de los asuntos que hacen a la defensa y seguridad; entre ellos hay uno de incidencia regional. Se analizará el rol de la
misión de Cascos Azules en Haití. Si debe continuar centrada en la seguridad o pasar a la etapa de desarrollo. También se repasarán los avances en el proyecto binacional de la fuerza de tareas Cruz del Sur.
Celso Amorim, excanciller de Lula, actual ministro de Defensa de Dilma Rousseff, tiene la idea de sustituir el esquema militar brasileño en Haití por ingenieros y asistentes sociales que colaboren en el desarrollo de la economía de aquel país. Desde que se instaló la Misión de Naciones Unidas para la
Estabilización de Haití (Minustah), el jefe máximo de las fuerzas militares ha sido un general brasileño y también el contingente mayoritario es de ese país (hoy 2.200 soldados). Amorim propuso a sus generales una retirada gradual de tropas para no perjudicar la seguridad del país caribeño y dejar apenas un batallón de ingenieros. El chileno Allamand coincide con la iniciativa brasileña en que es necesario pasar a una segunda fase de cooperación y ayuda.
Otro asunto espinoso bajo análisis será el incremento del tráfico de drogas en dos países que se decían «de tránsito».
Durante la visita para el homenaje al general San Martín, el 17 de agosto pasado, el trasandino Allamand le trasladó a Puricelli su inquietud y la necesidad de coordinar esfuerzos en torno al plan Escudo del Norte basado en la presencia de un radar experimental que la Fuerza Aérea Argentina instaló en Santiago del Estero.
Allamand identificó dos problemas en las fronteras: «La droga se ha venido al sur. Hoy, Perú y Bolivia son el primero y el tercer país que tienen las mayores plantaciones de cocaína en el mundo, y en segundo lugar, tenemos una frontera extraordinariamente extensa, en la que hay un número pequeño de pasos habilitados y un sinnúmero de pasos no habilitados», según publicó El Mercurio.
Cocaína
Del lado criollo, el dato revelador fue la carga de casi una tonelada de cocaína del jet privado de los hermanos Juliá que partió de Morón -pista bajo responsabilidad compartida entre la Fuerza Aérea Argentina y la Administración Nacional de la Aviación Civil- y aterrizó en España, donde fue apresado. La investigación reveló que la cocaína pertenecía al Cartel del Valle, tercero en importancia en la red del narcotráfico colombiano y con contactos en Bolivia.
El Gobierno trasandino está alarmado por el aumento del consumo de cocaína en sectores juveniles. «Cuando se concedió a Bolivia el tránsito sin inspección (de mercaderías) en el norte del país, no se tuvo en cuenta el narcotráfico». «Tenemos comprobado que nuestros alumnos de enseñanza media son los mayores consumidores de Latinoamérica y hay una relación directa en esto y el tránsito sin inspección concedido a Bolivia», dijo el excanciller Hernán Errázuriz en una entrevista del 18 de mayo pasado realizada por Apuntes Internacionales, el portal que patrocina la Cancillería chilena.
Al cierre del Comperseg, un día más tarde, habrá en Santiago otras deliberaciones con la misma agenda, aunque con otro nombre y con actores específicos: la III Conferencia Anual de Defensa y Seguridad patrocinada por el Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos. El anfitrión es el Estado Mayor Conjunto chileno, que dirige el general Hernán Mardonés; asisten los máximos jefes militares de la Argentina (brigadier general Jorge Chevalier), Brasil, Colombia, Estados Unidos, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.


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