28 de febrero 2018 - 00:00

Andruetto: un realismo que excede los límites de lo real

Ganadora en su momento del “Nobel de la literatura infantil”, la narradora prefiere no quedar identificada exclusivamente con ese género literario.

Andruetto. Poeta, ensayista, cuentista y novelista, la cordobesa ganó el Hans Christian Andersen, o “Nobel de la literatura infantil”.
Andruetto. Poeta, ensayista, cuentista y novelista, la cordobesa ganó el Hans Christian Andersen, o “Nobel de la literatura infantil”.
 El drama íntimo de lo que no pudo ser, lo imprevisible que sacude todo viaje, un incesto impensado e impensable pero latente y el imposible reinicio de una relación soñada son algunos de los temas que propone la cordobesa María Teresa Andruetto en los ocho cuentos de "No a mucha gente le gusta esta tranquilidad" (Literatura Random House). Andruetto es profesora de literatura, poeta, ensayista, novelista y cuentista, ha sido finalista del Premio Rómulo Gallegos, y el conjunto de sus libros para chicos le han llevado a conquistar el Premio Hans Christian Andersen, llamado "el Nobel de la literatura infantil". Dialogamos con ella.

Periodista: Sus cuentos tratan de "lo que no pudo ser", exponen una melancolía típicamente argentina.

María Teresa Andruetto: Aun en los cuentos rurales se desliza a veces un sentimentalismo tanguero. Yo soy optimista, pero hay en mí una cierta melancolía heredada, padres inmigrantes, el infinito, el aislamiento, la soledad de los pueblos de llanura que parecen escapados de los cuadros de Edward Hooper. Esa marca de la primera infancia me dio una estructura sobre la que trabajé mis deseos en un proceso de autoconocimiento transformador. De chica me sentí fascinada por el melodrama, un modelo narrativo al que busqué borrarle dramatismo. Después me alimentó la literatura y el cine del neorrealismo italiano. La poesía es otra de las capas genéticas de mi formación. Si bien he escrito cosas en el borde con lo fantástico, en realidad me interesa la captación de lo esencial en la vida del otro, y eso me lleva a elegir como forma un realismo que fuerza los límites de lo real, que atraviesa lo verosímil.

P.: Así, en medio de lo que está contando lo deja hablar al protagonista.

M.T.A.: Eso hace que se abra paso una verdad subterránea. Permite captar lo que surge a pesar de uno. Me interesa mucho a quién le doy la palabra para que cuente. Y me gusta que sea alguien que tiene un saber parcial de lo contado, lo que le da un ángulo de incertidumbre a la historia. Esa intromisión hace que el personaje irrumpa en el relato, que es algo que nos sucede a menudo en la vida.

P.: ¿Con el cuento "No a mucha gente le gusta le gusta esta tranquilidad" buscó hacer una relectura rural de "Casa tomada" de Cortázar?

M.T.A.:
No. Yo tuve acceso de chica al mundo campesino, donde mujeres solteras cuidaban, de forma posesiva, a sus hermanos varones. Era un mundo arcaico, conservador, preservador de las costumbres tradicionales. Muchas veces me he preguntado qué pasa con el erotismo entre esas personas. Así surgió el triángulo entre la hermana que muere y los dos hermanos que intensifican su convivencia. En casos me preguntan cómo investigo. No investigo, yo trabajo con mi memoria emotiva. Cuento con el capital de haber vivido situaciones sociales distintas, haber estado en lugares muy diferentes. Se de los valores y prejuicios de la clase media baja pueblerina. Es un registro que parte del deseo de comprender por qué resisten ahí, por qué están solos, por qué no quieren cambiar, por qué se aferran a formas primarias de religiosidad popular. Y en los cuchicheos pueblerinos, en los chismes, encuentro los recelos, las suspicacias, los odios, las envidias. Wallace Stevens dice que "todo escritor tiene un arco de sensibilidad y de experiencia fuera del cual nada existe".

P.: ¿No la marcó ganar el más importante premio mundial a la literatura infantil?

M.T.A.:
No en la escritura. Yo ya escribía para adultos antes que para chicos. Siempre me sentí escritora a secas. Pero desde el afuera muchas veces me marca, y siempre estoy buscando romper con la etiqueta escritora para chicos. No me gustan los encasillamientos porque tienden a soldar los procesos de creación.

P.: ¿Por qué Córdoba ha dado tantas escritoras que ofrecen best sellers?

M.T.A.:
Hubo un fenómeno muy interesante. Cristina Bajo publicó novelas románticas de estilo decimonónico con una base histórica de mucha documentación. Tuvo mucho éxito de ventas, y eso hizo surgir una legión de escritoras de novelas románticas e históricas. El mercado las califica de novelas históricas, pero no son ni "Adriano" ni "Yo Claudio". Son novelas rosa con escenario histórico. Y bueno hay olas, modas, impulsadas por el mercado. Mis intenciones son otras, dejo que algo se active en mí y me lanzo al proceso amoroso de la incierta y provocadora búsqueda de una historia.

P.: ¿Cómo propondría hacer la lectura de sus ocho cuentos?

M.T.A.:
Empezaría por el primero, "Gina", una mujer carcomida por el vino, pero con sed infinita. Pasaría a "No a mucha gente le gusta esa tranquilidad", la tensión subterránea de dos hermanos que de pronto quedan solos, lo que no se dicen y nunca se dirán pero está ahí en torno a ellos. Y luego iría al del final, "La noche interminable de Villa Crespo", que trata de un reencuentro y lo que el tiempo hace de nosotros, que me importa también porque es la ficcionalización de datos biográficos de un persona que amo mucho. Y me gustó que fuera el varón el perdedor.

P.: ¿Qué está escribiendo ahora?

M.T.A.:
Salió el libro de poemas "Cleofé", nombre de mi mamá, que murió el año pasado, y de una de las tres mujeres que envolvieron el cuerpo de Cristo. Trata de la relación madre-hija, y madre-mujer, lo mujer madre sacralizada sin la mujer real. Reeditamos "El país de Juan". Se está por publicar un libro de cómo un niña pobre se hace lectora. Tengo el comienzo de una novela que comenzó con lo que le pasa a una mujer grande con un vestido de fiesta, como me surgen muchos finales quizá lo pongo uno detrás del otro.

Dejá tu comentario