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Angustia, llanto y tristeza reinaron en el búnker de Scioli
Alberto Pérez y el gabinete sciolista aparecieron, pasadas las 18, en el búnker del FpV en medio de pronósticos negativos. El resultado terminó más ajustado de lo que suponían los propios funcionarios.
El recinto que sólo estaba preparado para recibir a la prensa se habilitó pasadas las 16 horas, allí se repartieron libros con la biografía del candidato en fotos y lápiceras con el emblemático color naranja. A pesar del catering y los obsequios, el calor pronto se hizo una queja contante entre los allí presentes, amontonados en un lugar muy pequeño.
A las 18, cuando se cerraron los comicios la cautela y el silencio reinaron el salón. Recién a las 18.30 fue Alberto Pérez, jefe de Gabinete, el encargado de transmitir las primeras palabras. "Hoy ganó la democracia", sostuvo en reiteradas oportunidades durante un breve discurso. "Esperamos los datos oficiales", concluyó.
Mientras tanto la juventud militante se agrupaba en la Plaza de Mayo, a sólo metros del bunker con Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas y Andrés "Cuervo" Larroque, dirigente de la Cámpora alentando a los militantes. Cerca de las 19.30, cuando se dieron a conocer los primeros datos que dejaban a Macri como el nuevo presidente, en la plaza comenzaban a escucharse quejas, reproches y hasta se veían caras de desconcierto.
Diego Bossio, titular de la ANSES fue el segundo en salir al escenario a hablar. Con un discurso muy cauto y cuidadoso, se mostró esperanzado en que los números se revirtieran con el paso de las mesas escrutadas. La cautela se mantuvo hasta pasadas las 20 cuando Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia, también tomó la palabra "Queremos esperar la carga de datos", agregó.
Una hora y media después, cuando las cifras parecían irreversibles y con el 70% de los votos escrutados, salió Daniel Scioli a reconocer su derrota. Junto a su gabinete, colaboradores y familiares, el gobernador bonaerense remarcó que "saludé telefónicamente a mi amigo Mauricio Macri". A su derecha, su hija Lorena, no podía controlar las lágrimas. En medio del discurso de su padre debió apartarse de su lado para darle lugar a su mujer Karina Rabolini y así disimular la angustia ante la decenas de cámaras presentes. "Los resultados ya muestran una tendencia definitiva", concluyó el candidato.
Gabirel Mariotto, vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, fue uno de los más consternados por la noticia. Scioli se retiró del bunker entre abrazos y alentado por sus compañeros de fórmula. Lorena Scioli, se mostró muy sensibilizada. La fiesta no terminó como el Frente Para la Victoria hubiese deseado.


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