• BLINDÓ AL PERONISMO "TUMBERO". • EN LA MIRA POR FÚTBOL PARA TODOS. Fundamentalista del kirchnerismo mientras estuvo en el poder, el exjefe de Gabinete explotó contra la expresidenta. Apoyo a De Vido y defensa al PJ.
Compañeros. Aníbal explotó ayer por escrito y acusó a su exjefa de falta de lealtad y de esconder al peronismo.
Peronista de raza, defensor incondicional y multicargo del kirchnerismo, Aníbal Fernández le espetó ayer por escrito a Cristina de Kirchner una tira de reclamos y acusaciones por falta de lealtad y errada conducción. También soldado y exministro de Eduardo Duhalde, el exintendente de Quilmes (1991-1995) durante la segunda presidencia de Carlos Menem reportó como ministro del Interior de Néstor Kirchner y en 2007 pasó al Ministerio de Justicia de la expresidenta. Las millas acumuladas en el peronismo lo llevaron ayer a traicionar a Cristina en nombre de la lealtad.
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De manera pública, y tras la detención de Julio De Vido, José López y Amado Boudou, todos sus excompañeros de gabinete, Aníbal estalló y denunció la "construcción berreta" de Cristina en referencia a Unidad Ciudadana (UC) y la marginación del PJ bonaerense que quedó a la deriva en cabeza de Florencio Randazzo, otro excompañero de gobierno. El exjefe de Gabinete de Ministros expresó algunos conceptos marginales en su carta pública dirigida a la senadora electa por UC ("no se puede hacer campaña con el culo en las manos"). La nota fue publicada al día siguiente de su intento de visita a De Vido en el penal de Marcos Paz. Y horas antes de que Alejandro Burzaco denunciara desde Estados Unidos que Pablo Paladino, funcionario bajo su órbita, habría recibido sobornos en el marco del convenio "Fútbol para Todos". El texto resonó casi como una declaración de principios en medio de la seguidilla de arrestos a exfuncionarios kirchneristas.
"No soy ni agorero ni un traidor... Sólo desprecio esta pretendida construcción (berreta) que lejos de parecerse a un frente compuesto por fuerzas de distintos palos, se asemeja más a quienes desde la impotencia, como les pasa a los nenitos, han intentado hacernos desaparecer y sin embargo, día a día nos multiplicamos", advirtió el exfuncionario tras citar a Néstor Kirchner. Aníbal, De Vido, López, Lázaro y hasta Guillermo Moreno, pasando por Miguel Pichetto y los gobernadores, comenzaron a revelar que, tras la salida del poder del peronismo, eran más soldados de Néstor que de Cristina. "No respeta ni sostiene el valor constitutivo de la lealtad. No contiene el rigor del 'Luche y Vuelve'. Nadie, ahí dentro, daría 'la vida por Perón', ni por los peronistas", enfatizó en su carta difundida en su cuenta de Twitter. Aníbal es la encarnación del peronismo inoxidable, alejado del modelo renovador que pretenden imprimirle los nuevos intendentes del PJ, los mismos que despreciaron Cristina y Máximo Kirchner. En ese lote aparecen Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría) -aspirantes a suceder a Fernando Espinoza en la jefatura del peronismo bonaerense-, Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), o Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas).
El peronismo se recicla así a través de la traición en nombre de la lealtad. Casi como describe Hans Kelsen en la Teoría Pura del Derecho, el peronismo emerge como una regla de conducta con sentidos fácticos y perceptibles. La lealtad es la base de ese ordenamiento más allá incluso de los delitos tipificados en el Código Penal. El apoyo incondicional a De Vido, la lealtad, es la norma suprema básica, presupuesta y fundante del peronismo. Allí radica el reproche a Cristina.
Aníbal advirtió que "hoy hay leales que están presos por leales y traidores que no sólo gozan de las mieles de su entrega, sino que cada tanto son convocados por el nuevo espacio". En su carta también le recriminó a Cristina que haya querido "parecerse al enemigo" y dijo que "no se puede" borrar del horizonte a "dirigentes estigmatizados que se han roto el alma en nombre del proyecto". También sembró sospechas con una pasaje sinuoso y ambivalente de su texto que se refería al "pago de cuotas". "No se puede hacer campaña con el culo en la mano. No se puede ser socio de un club que no te quiere como un socio más, aunque pagues rigurosamente la cuota que, además, no es barata. No se puede 'parecerse' al enemigo utilizando hasta su terminología, sin pagar consecuencias. No se puede 'ignorar' el fuego amigo y disfrazarlo de vehemencia. No se puede aceptar o perdonar las peores agachadas de mierda en nombre de la Unidad y la Concordia", fue su reclamo a la expresidenta.
Y agregó: "Aunque decidan una campaña light y amateur para evitar que se recuerde a la 'Vieja Cristina', hacedora de tanto, mientras la 'Nueva Cristina' habla de los logros de sus dos gobiernos; y aunque se limpie el horizonte de 'dirigentes estigmatizados', dirigentes que se han roto el alma en nombre del Proyecto (por favor no me incluyan en esta calificación), aunque te pidan que no vayan a los actos, no integres las listas, no juegues... No se puede".
Cristina de Kirchner no se hizo cargo y se limitó a emitir un gesto de apoyo a otro peronista, como Pablo Moyano, a través de Twitter.
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