25 de mayo 2010 - 00:00

¿Apocalipsis now? No, sólo un desmayo

José Siaba Serrate
José Siaba Serrate
¿Crisis de la deuda o histeria? ¿Es terminal o se cura con un sorbo de agua? Mujeres influyentes como la premier Angela Merkel lucen al borde del ataque de nervios y no se molestan en ocultarlo. Los mercados, después de otro jueves sangriento, temían un examen lapidario. Sin embargo, no hubo masacre ni viernes negro. En el estómago, resurgió una sensación conocida, esa náusea de los tiempos de Lehman. Se olía una muerte anunciada. Todavía se lo ve feo. Pero, por más que se escarbó, no se encontró ningún cadáver. No hubo más remedio, pues, que cancelar el funeral. Una semana de vértigo -que revivió todos los fantasmas de una catástrofe- cerró así con una impensada brisa de alivio. No fue tragedia, sino una pequeña farsa.

Grecia acumula más deuda que semidioses el Olimpo. Pero mientras Europa decida abonar sus cuentas, ¿qué sentido tiene esperar de pie el velatorio? El plan de estabilización europeo -en su sentido amplio, incluyendo la intervención del Banco Central Europeo (BCE) en los mercados de deuda de largo plazo- obra, en los hechos, como el blindaje de Portugal y de España (y de cualquier otro vecino que pudiera necesitarlo). Y, pese a las rencillas de consorcio, aun con un andamiaje provisorio, funciona con éxito. De momento, forzó a la crisis a desviar su cauce. Que acribillara al euro no debería sorprender. Cuando Europa se rasga sus vestiduras en defensa del euro, lo que desea preservar es la unión monetaria, no su cotización. Que el euro se desplome como si no hubiera mañana es un dolor de cabeza para Suiza (obligada a repetidas ventas de francos suizos por la torrencial entrada de capitales), para China (que no aprecia que el yuan se aprecie) o para los propios EE.UU. Bajo ningún concepto es bueno alentar una crisis cambiaria, pero ese desliz, para la castigada Europa, es el único bálsamo en un valle de lágrimas. Sin embargo, hasta un euro desprotegido se resiste a sus exequias anticipadas. Bastaron muy vagos rumores de intervención coordinada, carentes de asidero, el jueves sangriento, para que la divisa resucitara con bríos. Qué mejor indicio de la exageración que domina la escena.

Rescate

Dice Karl Otto Poehl -otrora titular del Bundesbank- que el propósito europeo no es salvar a Grecia de sus deudas «impagables», sino rescatar a los bancos alemanes y franceses de los consecuentes recortes de capital. En definitiva, son las dos caras de una misma moneda. La suerte del deudor arrastra al acreedor. Y la banca europea de primera línea está expuesta a pleno. Sin embargo, la relación no es inmutable. No se discute que el temporal puede devenir en una crisis bancaria. Pero si se compra tiempo, se puede tomar distancia (las compras de bonos del BCE abren una nueva vía de escape). Los bancos no podrán desligarse del todo, pero no conviene subestimar su empeño. En febrero, Josef Akerman, el presidente del Deutsche Bank, era la única voz de importancia que tronaba en Alemania a favor de la ayuda a Atenas. Extrañamente, un par de semanas atrás, el mismo Akerman reconoció que, a la larga, lo más probable es que la tormenta se lleve puestos a Grecia y a Portugal. Si su posición yace donde apuntan sus palabras, la velocidad del cambio de cartera es notable.

Así las cosas, la crisis de la deuda pública está cercada. No hay nuevos países que se sumen a la lista del contagio dentro de Europa. Y no los hubo fuera. Vale recordar que la mecha de la zozobra la encendieron Alemania y Francia para darle una lección ejemplar a Grecia y luego se les fue de las manos. Por fortuna, por más que se diga lo contrario, los mercados no cuestionan a todo el universo de obligaciones soberanas. Se sabe que la deuda pública neta de los EE.UU. se duplicará cuando se procese la factura completa de los daños, pero -en el clímax de la incertidumbre- los inversores se refugian sin dudarlo en el dólar y en los títulos del Tesoro. Desde principios de abril, la tasa de interés a diez años cayó del 4% a un módico 3,20%. La acumulación de deuda es un tumor que crece, EE.UU. no tiene planes concretos para abatir el déficit fiscal en un horizonte mediato. Su prioridad exclusiva apunta a que no se aborte la recuperación. No importa. Aunque maligno, el tumor no oprime ningún órgano vital. Pretender removerlo cuando las fuerzas flaquean sería una torpeza contraproducente. Es la que cometieron los sabios de Europa.

La crisis está cercada, pero no contenida. La confianza en la recuperación económica se agrietó de nuevo. Wall Street, que era el último bastión del optimismo, rindió su ciudadela el jueves, devastada por las ventas de pánico. El mercado «bull» (alcista) no capituló, pero una rotunda corrección de manual (una baja que ya superó el 10% desde los máximos) ocupa media plaza de armas y enarbola el estandarte del «double dip», la bandera de una próxima recaída en la recesión. Ya no es la batalla de Europa la única que vale. La fe de la propia tropa se resintió. Lo que hay que impedir, a toda costa, es que se desbande. Nadie lo entendió mejor que el propio Franklin D. Roosevelt cuando asumió la presidencia de los EE.UU. en tiempos más difíciles. Dijo, en marzo de 1933, que no había otra fuerza a la que temer más que al temor en sí. «El terror injustificado que no razona y paraliza». Y para ello no hay otro antídoto que un liderazgo vigoroso. Hace bien el presidente Obama en despachar a Tim Geithner, el secretario del Tesoro, para calmar las aguas de la política internacional. Ya calmó a los chinos (y después los apretó con el yuan); deberá acordar estrategia con el nuevo Gobierno inglés; alentar a Jean Claude Trichet, el titular del BCE, para que infle su hoja de balance; sobre todo, sedar a los confundidos alemanes y quitarles la navaja de la regulación de la mano. No hay inflación, no hay crisis terminal de la deuda. Tampoco descarriló la recuperación mundial, pero se debe mantener a raya el riesgo de accidentes. No hace falta un asesino suelto para que aparezca un cadáver: lo que hay que controlar es una inoportuna, muy peligrosa, tendencia al suicidio.