23 de marzo 2009 - 00:00

“Apoyo a países o nuevos derrumbes”

George Soros
George Soros
«A menos que se acuerden medidas prácticas de apoyo a los países menos desarrollados, más vulnerables que los países desarrollados, los mercados sufrirán otro derrumbe». De cara a la reunión del G-20 en Londres, George Soros llamó a las potencias convocadas al encuentro a dar ayuda financiera a los países de la periferia. En un artículo publicado en el Financial Times, el presidente de Soros Fund Management instó al FMI a «proteger a las economías periféricas de la tormenta creada en el mundo desarrollado».
La próxima reunión de G-20 constituye un evento decisivo. A menos que se acuerden medidas prácticas de apoyo a los países menos desarrollados, más vulnerables que los países desarrollados, los mercados sufrirán otro derrumbe, tal como sucedió el mes pasado, cuando Tim Geithner, secretario del Tesoro, falló en dar medidas prácticas para recapitalizar el sistema bancario de EE.UU.
Esta crisis es diferente de todas las otras desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Anteriormente, las autoridades actuaron juntas e impidieron el desplome del sistema financiero. Esta vez, después de la caída de Lehman Brothers en setiembre, el sistema colapsó y se le puso respirador artificial. Entre otras medidas, Europa y EE.UU. garantizaron que no permitirían la quiebra de otra institución financiera importante.
Este paso necesario tuvo consecuencias adversas no deseadas: muchos otros países, desde Europa del Este hasta América Latina, África y el sudeste asiático no pudieron ofrecer garantías similares, y como resultado, el capital huyó desde la periferia hacia el centro. El «vuelo» fue incitado por las autoridades financieras del centro que alentaron a los bancos a repatriar su capital. En los países periféricos las monedas cayeron, las tasas de interés aumentaron y los seguros por incumplimiento de crédito se dispararon. Cuando la historia se escriba, se hará constar que, a diferencia de la Gran Depresión, el proteccionismo primero copó las finanzas antes que el comercio.
Las instituciones como el FMI enfrentan una nueva tarea: proteger a los países de la periferia de la tormenta creada en el mundo desarrollado. Acostumbrados a tratar con los gobiernos, ahora deberán enfrentar el colapso del sector privado. Si no lo hacen, las economías periféricas sufrirán aún más que las centrales, porque son más pobres y más dependientes de productos básicos que el mundo desarrollado. También tienen u$s 1.440.000 millones en deudas bancarias a pagar en 2009. Estos préstamos no podrán aplazarse sin la ayuda internacional.
Gordon Brown, primer ministro del Reino Unido, reconoció el problema y lo abordará en la reunión del G-20. Sin embargo, profundas diferencias de juicio surgieron, en particular entre EE.UU. y Alemania. EE.UU. entendió que el colapso del crédito en el sector privado sólo puede revertirse usando al máximo el crédito del Estado. Alemania, traumatizado por el recuerdo de la hiperinflación de los 20, se muestra reacio a sembrar las semillas de la inflación futura por incurrir en un exceso de deuda.

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