Cunha, considerado uno de los hombres más poderosos del país, rescató once proyectos que estaban archivados, en busca de destituir a la presidenta, y ahora podrán ser analizados por la mesa directiva de la Cámara baja.
En Brasil, el presidente de la Cámara de Diputados debe autorizar personalmente cualquier pedido de "impeachment" contra el jefe de Estado antes de que éste sea tratado por el pleno. Si éste aprueba luego la acusación, cabe al Senado definir una eventual destitución.
En declaraciones que publicó la estatal Agencia ABR, Cunha detalló que pidió "la actualización de esos proyectos porque no perdieron vigencia", a la vez que indicó que sus autores deben cambiarlos y volver a presentarlos.
El enfrentamiento entre el jefe de Diputados y el Palacio del Planalto generó una "grave crisis institucional", según admitieron miembros del Gobierno, cuestión que la jefa del Estado analizó el lunes con sus principales ministros, en busca de establecer una estrategia.
Junto al posible pedido de "impeachment", Cunha anunció la formación de una Comisión Parlamentaria de Investigación sobre el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), la mayor entidad de fomento de América Latina, por supuestas irregularidades.
Fuentes del Gobierno dejaron trascender que un proceso sobre el BNDES sería un nuevo obstáculo para la economía, porque es la principal fuente de financiamiento público de grandes obras, según publicaron ayer medios locales.
En lo que pareció una réplica al anuncio de Cunha, el ministro de Comunicaciones, Ricardo Berzoini, hizo un llamado a la cordura y a que se establezcan "puentes" entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Cunha pertenece al Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que junto con el Partido de los Trabajadores son la base de la coalición gobernante.
El vicepresidente de la República, Michel Temer, titular del PMDB, relativizó el impacto de la rebelión de Cunha y ratificó su alineamiento con Rousseff, aunque la movida del jefe de Diputados tendría el respaldo del titular del Senado, Renán Calheiros, también del PMDB.
Analistas vincularon la ruptura de Cunha con el PT al anuncio de que el Ministerio Público lo investiga por el supuesto cobro de una coima de cinco millones de dólares en el marco del escándalo de Petrobras. Según esa interpretación, el dirigente busca así presionar al Gobierno para que contribuya a desactivar esa acusación en su contra.
Varios medios brasileños abordaron ayer la embestida de Cunha y, al parecer, de Calheiros, involucrado también en el "Petrolão".
"Aventuras antidemocráticas" fue el título del comentario de una analista del diario Estado de San Pablo, en el que habla de la situación política como un mar embravecido y describe a Cunha como un "nadador" habituado a moverse en aguas "turbias".
En tanto, un comentarista de radio CBN, de la cadena Globo, dijo ayer que el alzamiento de Cunha puede causar daños graves al Gobierno, aunque también puede volverse contra el propio diputado.
"Con sus acciones duras Cunha está adoptando el estilo de un hombre bomba que puede llevarlo al suicidio político, porque está comenzando a perder aliados", valoró el comentarista.
| Agencia ANSA y |
Ámbito Financiero


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