Los contribuyentes de la provincia de Buenos Aires, cuando vayan a la costa o a las sierras bonaerenses, seguirán viendo el movimiento de los inspectores de ARBA, pero ya no como consecuencia de los denominados -por más de 12 años- "Operativo verano" o "Tormenta de verano", que implicaban el despliegue casi total de los funcionarios con que cuenta el organismo en las zonas turísticas.
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Aquellos operativos incluían en su accionar no sólo a los negocios, establecimientos o propietarios de los inmuebles sino al turista, que en ocasiones se encontraba con una oblea roja en su auto que lo señalaba como moroso de algún tributo provincial.
El control cambiará a partir de la próxima temporada estival. Uno de los puntos al que el titular de ARBA, Gastón Fossati, se refirió como "escrache" al contribuyente, es precisamente que esa oblea roja no se utilizará más, como tampoco el formulario "multiimpuesto" donde se informaba la deuda presumida por el fisco provincial y le ofrecía formas de pago.
A partir de ahora, detectada la deuda o la infracción, el ente recaudador de la provincia notificará al sujeto moroso o infractor por los medios que marcan las normas (por ejemplo, intimación al domicilio).
Se trata de que exista una continuidad de las inspecciones que se programan a lo largo del año pero con un adicional: a partir de la reciente firma del Programa de Gestión Tributaria Territorial los controles se harán a través de la acción conjunta de inspectores de ARBA con inspectores de los municipios, a los que se les pueden sumar también los sabuesos de la AFIP. Acaso el modo de encarar las inspecciones resulte menos agresivo en las formas al respetar los pasos y plazos legales que, si bien son más discretos, no parece que por ello resulten menos efectivos.
En años anteriores ARBA llegó a involucrar en estas tareas hasta 2.500 inspectores, casi toda la dotación disponible según fuentes fiscales. De acuerdo con la nueva implementación de los controles, los mismos no demandarán esa cantidad de funcionarios porque la idea es verificar la situación de los contribuyentes u obligados de la zona bajo inspección, sean éstos propietarios, comerciantes, etc., pero no contra los turistas.
Los controles de rutas y caminos se seguirán realizando y, en línea con el programa de gestión conjunta, se llevarán a cabo también con la participación de inspectores provinciales y municipales.
Es que en dicho programa se asume el compromiso del intercambio de información y de gestión fiscal, lo que a la postre no resulta un tema menor atento a que con los datos informados tanto la provincia de Buenos Aires como los municipios firmantes (118) pueden implementar estrategias de fiscalización y de control sobre una base conocida.
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