Tucumán llega cargado de muchas dudas. Salvo en el primer partido de su zona, frente a Salta, el equipo nunca terminó de convencer. A sus errores en el armado de las jugadas de ataque, en la última fecha, frente a Mendoza, se le sumó una endeblez defensiva que preocupó a propios y extraños. Más aún que se trata de un rubro en el que históricamente se han destacado las diferentes genera-ciones de Naranjas. Como atenuante de este problema, el primer tackle no está apareciendo en el momento justo, por lo que se les facilita a los rivales la llegada al in-goal. Aún así, su pack sigue demostrando un gran poderío físico. Su potencia hace retroceder a sus rivales cuando se lo propone, pero habrá que adosarle regularidad y variantes a este ítem, ya que no es posible mantener ese tipo de presión durante 80 minutos.
En semifinales no se enfrentan desde 2005, cuando Tucumán se quedó con el triunfo y posterior-mente con el titulo. Pero desde 2006 a 2008, las Águilas se quedaron con 3 finales consecutivas frente a La Naranja. Será un duelo a todo o nada, como cada vez que Tucumán y Buenos Aires se enfrentan.
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