26 de junio 2009 - 00:00

Ardió auto de una dama de Berlusconi

Roma - Un automóvil que pertenece a una mujer vinculada al escándalo sexual en torno al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se prendió fuego ayer y se sospecha que fue un incendio provocado, indicaron medios locales.

El incendio se produjo en Modugno, cerca de la sureña ciudad de Bari, frente a la vivienda de Barbara Montereale, de 23 años. «Me levanté esta mañana y hallé mi automóvil totalmente destruido», dijo la joven en una entrevista con el canal televisivo Sky TG24.

Montereale es una de las varias jóvenes interrogadas por fiscales de Bari que investigan a un hombre de negocios del lugar, Gianpaolo Tarantini, en relación con sospechas de que les pagó a mujeres, incluyendo a prostitutas, para que asistieran a fiestas en las que Berlusconi era el anfitrión.

No trascendió aún si el incendio, que aparentemente se desató luego de que se esparciera combustible sobre el vehículo, está vinculado a la investigación. Montereale, quien sostiene que acepta dinero para presentarse en eventos como acompañante, pero no es prostituta, repitió a Sky las afirmaciones de que en 2008 recibió 10.000 euros (unos 14.000 dólares) de Berlusconi como un «regalo» luego de informarle al premier que ella tenía problemas financieros.

A comienzos de esta semana, una fotografía tomada por la misma Montereale que la muestra a ella y a otra joven, Lucia Rossini, en un baño del palacio Grazioli, fue publicada en diarios de varios países.

En tanto, una versión del semanario L'Espresso indica que algunas de las «velinas están vinculadas con los clanes mafiosos». La revista se refiere a Giampaolo Tarantini, joven empresario, como la persona que contrató a numerosas jóvenes. De acuerdo con este medio, Berlusconi «no tenía secretos con él (Tarantini). Tanto es así -dice el semanario en el artículo anticipado ayer- que Berlusconi llegó a describir los detalles, desde el color de los cabellos hasta las medidas de las curvas de las mujeres que quería que se le enviaran a Palacio Grazione o a la Villa Certosa (mansión de vacaciones en Cerdeña)».

«No cambio, los italianos me quieren así. Cuento con un apoyo del 61%. Sienten que soy generoso, sincero, leal y que mantengo las promesas», aseguró ayer el empresario, quien se refirió a estas acusaciones como «calumnias». Al dar un discurso ayer ante unos obreros de la ciudad de L'Aquila, donde el 6 de abril se registró un terremoto que dejó 299 muertos, se tomó tiempo para bromear. «Chicos, si todo va bien pienso que de verdad les traigo a las bailarinas, a las menores, porque de otro modo nos tomarán por homosexuales». A lo que uno de los responsables de la obra, sin perder el tiempo, le respondió: «Y nosotros nos las llevaremos a casa».

Agencias AFP, ANSA y EFE

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