Argentina cayó en el Índice de Desarrollo Logístico (IDL) del Banco Mundial desde el puesto 45 en 2007 al 66 en 2016 (de 160 países relevados). Lo indicó un informe del Blog Ideas de Peso, del BCRA. Destacó la “caída en la calidad de los servicios logísticos que fueron los que tuvieron históricamente el mejor desempeño en el ranking de nuestro país”. A continuación, los puntos salientes del artículo:
Los costos logísticos se pueden dividir en tres grandes grupos: i) costos de transporte: son los más relevantes, representan aproximadamente en promedio 40% de los costos logísticos de América Latina y su eficiencia está determinada fundamentalmente por la calidad de la infraestructura y del transporte de carga; ii) costos de almacenamiento: componente estratégico que contabiliza en promedio entre el 20% y el 30% del total e incluye, entre otros, los costos de alquiler de los espacios de almacenaje y maquinaria, y; iii) costos de gestión.
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Si bien se requieren de grandes inversiones para el desarrollo y la mejora de la calidad de la actividad, no sólo se reduce a ello, ya que la logística abarca diversas dimensiones que requieren tanto de la participación pública para incrementar la competitividad y la oferta exportable, como de la empresarial, con la estrategia de minimizar los costos logísticos totales. En efecto, de la comparación del IDL elaborado por el Banco Mundial en 2016 y la tasa de inversión promedio durante los diez años previos se desprende que no hay una relación directa entre el gasto en capital y la calidad de los servicios logísticos.
El retroceso de los servicios logísticos en Argentina es resultado de un conjunto de factores, entre otros: i) una matriz de carga sesgada al transporte por carretera (al menos 90% del total); ii) el estado de la infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria, así como de los pasos fronterizos 4; iii) la matriz energética; iv) el encarecimiento de los servicios de distribución urbana; v) la deficiente información y gestión logística.
El desempeño logístico deficiente significa altos costos. Según un estudio reciente para ocho países de América Latina, Argentina es el que presenta los mayores costos logísticos relativos: resultan un 32% más caros que en Brasil y casi triplican a los de México. El resultado de este trabajo de campo señala que la principal fuente de discrepancia en el valor de los servicios proviene del costo de la mano de obra. Dadas las características del servicio en Argentina, la mano de obra mantiene una importante participación en los costos, ya sea que se trate de una prestación pura de distribución, pura de almacenamiento o mixta. El tipo de cambio incide directamente sobre al menos el 20% del total, a través de los combustibles y de los alquileres. Desde 2001 hasta 2008 los costos logísticos domésticos casi se duplicaron en valores reales; mientras que a partir de 2009 crecieron a tasas similares a la de los precios minoristas.
Los desafíos que enfrenta el país para mejorar la relación precio-calidad del servicio abarcan varias dimensiones, por lo que plantea una agenda compleja y transversal en la que se combinan inversiones con intervenciones de gestión pública y privada a lo largo de la cadena de producción. El sector se enfrenta además a importantes cambios dado el creciente volumen de operaciones electrónicas que determinan distintos tipos de entrega, consumidores más exigentes, la irrupción de software de gestión y sistemas inteligentes de almacenamiento y la utilización de dispositivos móviles para gestionar y dar seguimiento a entregas en tiempo real.
Algunas de las iniciativas recientes apuntan a mejorar el desempeño del sector, como lo son el plan de infraestructura nacional, que incluye elevar la inversión en infraestructura desde 2,6% del PBI en 2017 a 3,5% en el presente año y diversas reglamentaciones que permiten agilizar gestiones administrativas para la mejora de la calidad del servicio.
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