20 de octubre 2009 - 00:00

Arjona, embelesó a miles de fanáticas

Ricardo Arjona. Con F. Acosta (saxo), J. Cárdenas (bajo), C. Cabral (guitarra), R. Duarte (cello), G. Figueroa (batería), A. Montiel (percusión), V. Patrón (piano), O. Avalos (violín) y Marcos Rijos (dir. musical). (Estadio Boca Juniors, 15 al 18 de octubre).

Hace dos años Ricardo Arjona brindó nada menos que 34 funciones en el Luna Park. Ahora, fueron cuatro fechas en la cancha de Boca, una marca nunca antes alcanzada en ese estadio. Y aunque, en horas previas a su debut, el cantante dijo que hablar de récords «no es cosa de artistas sino de atletas», su productora y su oficina de prensa no hicieron más que repetir la palabrita. Del mismo modo que se difundieron otras cifras que también apabullan: una comitiva de 45 personas, 25 toneladas de equipos, más de 100.000 copias vendidas en el país de su último álbum «5º piso», etcétera.

Eso es básicamente Arjona. Un cantautor guatemalteco que empezó queriendo emular a sus admirados Joan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez y terminó en la línea más clásica de los baladistas románticos, enamorando a las mujeres de todo el continente y en la Argentina se ha transformado en un boom comercial imparable.

Con ese respaldo de mega estrella, esta vez vino para presentar el citado disco «5° Piso». Aunque en casos como el suyo, la presentación para las fans ya está hecha desde hace rato; y se notó en el coro agudo que acompañó cada tema, incluso los más nuevos, sin errar una sola palabra de los textos. Y canciones más cercanas en el tiempo como «Quinto piso» o «Cómo duele» tuvieron la misma receptividad que otras ya muy instaladas, como «El problema», «Historia de taxi», «Si el norte fuera el sur», «Pingüinos en la cama», «Mujeres», o los súper hits «Te conozco» y «Señora de las cuatro décadas» (para la que invitó a una mujer de la platea que se derritió en sus brazos).

En lo profesional y técnico, no hay nada para cuestionar: orquesta numerosa y muy aceitada, puesta y escenografía cuidadas y en sintonía con el cantante, videos que en varios momentos se acoplan a las canciones, un Arjona que dialoga con el público (que le es absolutamente incondicional, de más está decirlo) y unas letras que dan en el blanco del corazón y la mente femeninos. Al menos eso demuestra en cada función, el arrobado placer de la multitud.

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