"¿Quién, después de todo, recuerda hoy el exterminio de los armenios?", dijo Adolfo Hitler en agosto de 1939 al explicar sus planes de invasión de Polonia que dieron inicio a la Segunda Guerra Mundial.
Un cuarto de siglo antes, el Imperio Otomano, que se encontraba ya en pleno proceso de desintegración, se había aliado con Alemania en la Primera Guerra Mundial contra Inglaterra, Francia y Rusia. Fue en ese contexto en el que tuvo lugar la aniquilación sistemática de la minoría armenia otomana, cuya población superaba los 2 millones.
Los armenios, un pueblo cristiano con una historia milenaria mencionada en la Biblia, se habían convertido desde finales del siglo XIX en una minoría incómoda para las autoridades otomanas que intentaban reflotar el moribundo Estado, por sus ambiciones independentistas. Si bien ya eran reprimidos, no fue hasta la derrota Otomana contra las tropas rusas en diciembre de 1914, que el plan comenzó a tomar forma: los armenios eran acusados de pelear en el frente enemigo.
Los armenios, cuyos jóvenes integraban las filas del ejército otomano y era considerada la minoría más leal a Constantinopla, se convirtieron de repente en el enemigo de todo lo puramente turco y en un estorbo en los planes de las nuevas autoridades para modificar radicalmente la composición étnica de Asia Menor.
De acuerdo con el historiador armenio Raimon Kevorkian, profesor de la Universidad de París, los Jóvenes Turcos elaboraron entre 1914 y 1915 una serie de medidas secretas de limpieza étnica que podrían caracterizarse como la "solución final" para los armenios. En el libro "El Genocidio de los Armenios" recientemente publicado, Kevorkian captura el contenido de la reunión secreta celebrada a principios de 2015 bajo la presidencia del ministro del Interior, Talaat Pasha, y en la que se tomó la decisión definitiva de exterminar al pueblo armenio.
El genocidio propiamente dicho comenzó con la detención en Constantinopla y otras regiones de 250 intelectuales, médicos, sacerdotes y profesores el 24 de abril de 1915, fecha en la que los armenios conmemoran anualmente el aniversario de la matanza. Seguidamente, con la ayuda del Ejército y formaciones irregulares integradas por kurdos y otras minorías, cientos de miles de armenios fueron asesinados y deportados por suponer "una amenaza para la seguridad nacional".
Los que no fueron fusilados o quemados vivos, murieron en las largas travesías en caravana hacia los desiertos de Irak y Siria. Las autoridades otomanas crearon una red de 25 campos de concentración, donde los armenios perecieron de inanición, según la historiografía armenia, que también denuncia la muerte de decenas de miles de personas al ser tiradas por la borda en el mar Negro y tras ser inoculadas con diferentes virus. Se calcula que un millón y medio de personas perdieron la vida, es decir, que sólo sobrevivió una pequeña parte de la comunidad armenia.
El fundador de la actual Turquía, Kemal Ataturk, reconoció la matanza de millones de cristianos otomanos, pero la palabra genocidio es tabú desde entonces entre los historiadores turcos, que acusan a los armenios de aliarse con Rusia y rebelarse contra el imperio que los protegía.
La tensión entre ambos países persiste, al punto que Turquía decidió conmemorar, también hoy, el centenario de la batalla de Galípoli de las fuerzas otomanas. En lugar del sábado 25, fecha de la batalla que causó 180 mil víctimas turcas y 220 mil entre filas aliadas, Turquía decidió hacerlo hoy para distraer -acusa Armenia- la atención mundial sobre el centenario del genocidio.
En un abierto desafío, el presidente turco Tayyip Erdogan invitó al presidente de Armenia, Serzh Sargsyan, quien reaccionó con malestar y denunció un "intento vulgar" de distraer la atención de las conmemoraciones en Erevan. Recordó además que el genocidio armenio "abrió el camino al Holocausto nazi y a los genocidios perpetrados en Ruanda, Camboya y Darfur". El presidente ruso, Vladímir Putin, y de Francia, François Hollande, además de una delegación de Estados Unidos, participarán de los actos en Ereván.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA Y DPA, y Ámbito Financiero |


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